CONSEJO MEXICANO DE CIENCIAS SOCIALES

Revista Digital Universitaria, vol. 21, núm. 3

Universidad Nacional Autónoma de México
RDU Revista Digital Universitaria, vol. 21, número 3, mayo-junio
Editorial

De certezas e incertidumbres. La tecnología como una manera de crear y transformar la educación y la sociedad

Mercedes de Agüero Servín

“En cuanto tengo una certeza, la certeza es el mejor de mis calmantes; pero conocemos el efecto de los calmantes, dan sueño y entumecen el pensamiento. En cambio, una leve angustia, un pequeño debate, la pequeña ejecución de una idea permiten crear otra idea, dar a luz y hacer vivir una nueva teoría”
Boris Cyrulnik 1

En estos tiempos de pandemia por covid-19, en México las personas fuimos aconsejadas de permanecer en casa, lo que nos obligó a quienes se están educando por el sistema educativo nacional a pasar a lo que llamamos educación no presencial, o educación a distancia. La idea que está explícita y es compartida por varios, mediante las redes sociales, que es la manera en que hoy nos comunicamos, es que vivimos en las instituciones educativas momentos de incertidumbre y no sabemos cuándo y cómo regresaremos a la que parece ser una anhelada normalidad.

Cualquier cosa que la normalidad signifique para quien lea este número de la Revista Digital Universitaria (RDU), el hecho, si algo caracteriza a los procesos sociales, y a la educación como uno de éstos, es que no tenemos certezas en las interrelaciones académicas entre docentes, ni entre estudiantes y profesoras o profesores. Ya llevamos al menos tres décadas en el mundo analizando, dialogando y escribiendo acerca de las incertidumbres como rasgos de la posmodernidad.

Los momentos de sorpresa que surgen durante la conexión entre personas en los espacios educativos y las relaciones que se establecen en la manera en que suceden los procesos de enseñanza y aprendizaje nos hacen creer que “la normalidad” consiste en estos vínculos sociales y en los momentos de disfrutar al conocer, aprender, descubrir, y experimentar las riquezas y maravillas de la cultura. Así, muchas personas tienen la creencia de que lo que sucede en las escuelas y las universidades es parte de la “normalidad”, y esta creencia nos permite tener una sensación de certeza para nuestra vida cotidiana de trabajo y estudio.

Los artículos que se presentan en este número son evidencia de experiencias sociales e individuales mediadas por diversos desarrollos, científicos en dos artículos, mientras que el resto nos comparte algunas formas tecnológicas que varían ampliamente es sus temas, si se les mira por el contenido de la disciplina que atienden. No obstante, tienen el rasgo común de que todos nos sorprenden por compartir una situación que sale de lo cotidiano, es incierta y algo inesperada.

Cautiva cómo en Chile se prohibió el género musical mexicano de las “rancheras”, de la misma forma como se han prohibido tantas expresiones culturales y se ha perseguido a personas creativas en otros tiempos de autoritarismos en el mundo, para darle certeza a un régimen que llega imponiéndose. Esto generó para la tecnología disquera de los años setenta que los discos lp de música ranchera se convirtieran en contrabando en Chile.

Asimismo, en este número se comparten siete artículos que tratan a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), así como a las tecnologías del aprendizaje y el conocimiento (TAC). Los que tratan acerca de distintos desarrollos tecnológicos nos comparten el uso de las tecnologías electrónicas, digitales y de la información en búsqueda de bienestar, entendimiento, disfrute y claridad. Estos interesantes textos, en su conjunto, pueden ser vistos como intentos de búsqueda de certeza, con el fin de una mejor comprensión y bienestar social, ante la incertidumbre cotidiana de los efectos de la expresión de la inconformidad social, la adicción, el totalitarismo o la corrupción en la obra pública; todas problemáticas de impacto social y consecuencias inciertas para las personas y las comunidades. Así, transitamos desde la “Bitácora electrónica de obra pública: entre el gobierno electrónico y el abierto”, el uso de un software para la medición de las protestas sociales en la Ciudad de México, pasando por el disfrute de la novela por entregas a la de folletuit en Twitter y la música a través de un disco lp de acetato, hasta el uso del cigarrillo electrónico que contribuye más a problemas secundarios que a atender y solucionar la adicción al tabaco. Un último artículo expone y reflexiona el uso de las tic en la enseñanza de las ciencias, y hace evidente cómo las políticas y acciones educativas han sido desde hace 20 años para inversión en infraestructura tecnológica. Con poca o nula estrategia para la profesionalización educativa de los profesores, ni se resolvió el serio problema de carencia, deterioro o inadecuación de la infraestructura escolar en México, tanto de la Educación Básica como Media y Superior. Estas condiciones expresan la brecha de desigualdad sociocultural en las escuelas y hacen aún más fuerte el deseo de una realidad viable en la que las escuelas sean los contextos educativos democratizadores mediante las tic y las tac.

Inevitable sesgarme, por mi trayectoria en las ciencias sociales y las humanidades, hacia el artículo acerca de las coyunturas culturales provocadas por la innovación tecnológica a través de una sorprendente analogía entre la imprenta y Spotify. En el mismo sentido que este profesor de bachillerato nos lleva suavemente en el tiempo histórico siempre presente y hace preguntas interesantes acerca del libro, las listas de piezas de música, los podcasts y los audiolibros, me pregunto e invito al lector a mantener en su mente esta pregunta: ¿cómo es que el desarrollo de las tic y las tac pasa a ser un invento generalizado que en la pandemia se convierte en una coyuntura social para el cambio cultural en las instituciones de educación superior?

Esta es la segunda ocasión en que la rdu publica un artículo más de tipo científico que de divulgación, el otro fue a razón del temblor de septiembre de 2017. Ante la inquietud que se generó en los espacios educativos, al inicio del distanciamiento social en el mes de marzo y la transición forzada a la enseñanza y el aprendizaje desde casa, la Coordinación de Desarrollo Educativo e Innovación Curricular (CODEIC) realizó un sondeo entre docentes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través de un cuestionario, para explorar las percepciones y condiciones en que los docentes iniciaban este cambio de situación educativa ante un hecho sin precedentes similares por más de 100 años en el mundo. En el estudio se ponen de manifiesto las necesidades institucionales en cuanto a la transformación tecnológica para la educación y se evidencia la necesidad de reflexionar de manera fundamental acerca de la visión e implementación de la educación en cualquier nivel educativo. Para el momento en que sale este número han transcurrido 5 semanas ya del “quédate en casa” en México y hoy están en circulación varios cuestionarios en las redes sociales. Los resultados del estudio que realiza la codeic tienen la cualidad de tomar una fotografía en el momento inicial a las condiciones y opiniones con que los profesores inician su trabajo docente a distancia.

El contexto social en cada región y localidad del país es distinto, por lo que es necesario realizar estudios regionales en educación para comprender los aspectos sociales y anímicos con que estudiantes y profesores lidian los procesos educativos no presenciales.

Varias coyunturas sociales –educativas–, económicas y medioambientales se evidenciaron desde diciembre 2019, cuando surgió la epidemia en Wuhan, China. La educativa es a la que aporta comprensión el estudio de la codeic acerca de los retos educativos que enfrentan los profesores durante la pandemia en la UNAM. La segunda coyuntura, la económica, expresa la desigualdad, inequidad y excesiva acumulación de la riqueza en el mundo en muy pocas manos. La tercera coyuntura es la medioambiental y tiene expresión y compromisos de los estados nacionales desde la Agenda 21, hace casi 30 años. Dicha agenda expresó claramente la necesidad de educar para una mejor relación con el planeta. De esta manera, los autores de “Sostenibilidad curricular: construir programas académicos integrales” explican cómo seguir cumpliendo el acuerdo de educar para la sobrevivencia y conservación natural, a través del concepto de sostenibilidad curricular. Con dicha perspectiva conceptual, proponen y narran una experiencia para llevar a la práctica el diseño y elaboración de planes y programas de estudio en las universidades, que se acerquen al compromiso de 2014 en la Conferencia Mundial sobre la Educación para el Desarrollo Sostenible. La siguiente cita sintetiza en una frase la tarea aún pendiente del sistema educativo mexicano: “la posibilidad y el compromiso, mediante la educación, de establecer nuevos modelos de vida, conductas y valores para crear un futuro mejor”.

Deseo cerrar estas palabras de presentación del numero mayo-junio de la RDU comentando el estrecho vínculo que hay entre la sustentabilidad, el desarrollo tecnológico y la educación como función social para la transformación de las personas, comunidades y países a nuevos modos de vida, actividades y relaciones entre todos y con el planeta. La manera de comprender y sustentar con evidencia sólida y robusta qué educación queremos como país, como Universidad y como metrópolis se vincula, también, con la comprensión del actuar, sentir y pensar humanos, con la psicología y la cultura de cada uno y su comunidad. Los artículos que se refieren a la dimensión de la neuropsicología y la cognición nos llevan a mirar desde la neurolingüística cómo es que activamos el significado de una palabra en idiomas distintos; las autoras, a través del bilingüismo, muestran la relación del aprendizaje con los procesos mentales. El otro artículo utiliza las neurociencias para argumentar la forma en que el cerebro representa y elabora significados con base en las construcciones perceptuales y sociales de la imagen pública que efectúan las personas; arriesgado es el camino que toma la autora en este artículo que nos deja con varias preguntas en la mente más que respuestas contundentes.

Para quienes estamos fascinados por la era geológica del Jurásico, aquel maravilloso tiempo planetario de los dinosaurios, este número de la RDU cierra con un interesante y muy bello artículo acerca de la vegetación en la zona Mixteca de Oaxaca. La ciencia, además de objetiva y de ser el camino para la construcción de conocimiento fundamental, tiene una gran belleza, me refiero a la ética de la fascinación y el asombro intelectuales, y este artículo hace honor a esta dimensión pocas veces resaltada en las formas científicas de expresión.

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