Una aproximación a las formas de expresión de vulnerabilidad y representación social del riesgo volcánico en La Becerrera, Colima


An approach to the forms of expression of vulnerability and social representation of volcanic risk in La Becerrera, Colima


Alicia Cuevas Muñiz1


Resumen: El objetivo de este trabajo es exponer las experiencias relacionadas en diferentes etapas de trabajo de campo (avance de investigación), en torno a las diversas formas de expresión de vulnerabilidad y representación social ante el fenómeno de riesgo volcánico en la comunidad rural de La Becerrera, Colima. Una de las principales técnicas metodológicas utilizadas en este trabajo es la etnografía, la cual nos proporcionó elementos útiles para la obtención de datos y nos ayudó a describir las experiencias de los habitantes, además de la aplicación de una encuesta, con el instrumento el cuestionario.


Abstract: The objective of this work is to expose the related experiences in different stages of field work (research progress), around the different forms of expression of vulnerability and social representation before the phenomenon of volcanic risk in the rural community of La Becerrera, Colima. One of the main methodological techniques used in this work is ethnography, which provided useful elements for obtaining data and helped us to describe the experiences of the inhabitants, as well as the application of a survey, with the instrument the questionnaire.


Palabras clave: Riesgo volcánico; vulnerabilidad; representación social


Introducción

Dada la complejidad que representa el caracterizar o definir la vulnerabilidad social, desde la década de los 90 han surgido varias propuestas teóricas y metodológicas para dar cuenta de este aspecto que es determinante en la concreción de los desastres. De este modo, tenemos diferentes modelos para analizar las formas de expresión de vulnerabilidad social, como es el de Presión y



1 Doctora en Ciencias Sociales. Universidad de Colima, Facultad de Ciencias. Bernal Díaz del Castillo # 340, Col. Villas San Sebastián, Col. Las Víboras. C. P. 28040, Tel. (52) 312 316 1000, Ext, 47107. Colima, Col., México. Alicia_cuevas@ucol.mx. Líneas de investigación: Procesos sociales de riesgos ambientales y de desastres en dinámicas de organización social urbana y rural; vulnerabilidad social y perspectiva de género en poblaciones rurales y urbanas expuestas a diferentes tipos de riesgos y procesos de reubicación humana.

Liberación, el de Acceso a Recursos, propuestos por Blakie, Cannon, David y Wisner (1996), el Modelo Geográfico Espacial de Cutter (1990) y el de Análisis de Vulnerabilidades y Capacidades de La Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja en 1999; todo ellos enfatizando en diferentes aspectos de interés, ya sea desde el ámbito personal o comunitario.

Hoy en día en el estado de Colima encontramos escasas investigaciones sobre vulnerabilidad social, uno de los pocos trabajos sobre el análisis de vulnerabilidad social asociada a riesgos-desastres es el que se realizó en Manzanillo en 2012, basados en el modelo geográfico espacial de Susan Cutter (1990). Por ello, la importancia de realizar un estudio en la comunidad de La Becerrera, donde pudiéramos identificar las diversas formas de expresión de vulnerabilidad social, así como las representaciones sociales en torno al riesgo volcánico.

La comunidad rural de La Becerrera, Colima está situada al norte del municipio de Comala del estado de Colima, tiene alrededor de 383 habitantes (INEGI 2010). La mayoría de los pobladores son originarios del lugar, o la región y últimamente han llegado familias procedentes de Guadalajara y Nayarit. La organización social comunitaria está distribuida entre avecindados y ejidatarios, la mayoría de los hombres adultos trabajan en el campo (Rancho El Jabalí, Hacienda San Antonio o sus propias parcelas), por lo que el acceso a los recursos es de manera diferencial entre ambos grupos de población. Las familias ejidatarias tienen parcelas y ganado, los cuales son los medios principales de subsistencia del lugar; mientras que los avecindados, no tienen parcelas, pero en sus solares cultivan algunos árboles frutales, tienen animales de traspatio y la mayoría de ellos también son empleados del Rancho El Jabalí o la Hacienda de San Antonio.

De tal manera que el presente trabajo se sitúa en una comunidad campesina, asentada desde hace varias décadas en las faldas del Volcán de Fuego, en donde la vida cotidiana de los pobladores está expuesta a un alto el riesgo volcánico; circunstancia que ha originado durante los dos últimos años a dos procesos de evacuación de los habitantes del lugar.


Vulnerabilidad social

Con el paso del tiempo el estudio de los desastres ha evolucionado, desde el “paradigma de riesgos”, el cual pone énfasis en el evento en sí y se preocupa por la difusión de medidas de mitigación y predicciones estandarizadas y tecnocráticas, hasta llegar al moderno “paradigma de vulnerabilidad”, que enfatiza el orden socioeconómico y se centra en las características de las

personas afectadas y su contexto social (Hewitt, 1997: 141).

Los desastres han originado un incremento de daños en la sociedad, esto a consecuencia de la cada vez mayor vulnerabilidad social adquirida por la población ante este tipo de situaciones (Wilches- Chaux, 1998). Además en la actualidad, la mayoría de los desastres hace imprescindible que estos se exploren desde diferentes disciplinas, abordando los estudios desde una naturaleza multidimensional, interdisciplinaria y global e incorporando diversos métodos para su análisis.

En este apartado abordaremos cómo se expresa la vulnerabilidad social de los pobladores de la comunidad rural de La Becerrera, Colima, expuestos a la amenaza volcánica, partiendo de la idea que en la literatura sobre desastres se define vulnerabilidad como la capacidad de la población de evitar el desastre o hacerle frente y recuperarse (Soares, 2005). Por su parte Blaikie (1996) considera que la vulnerabilidad social se define como:


las características de una persona o grupo desde el punto de vista de su capacidad para anticipar, sobrevivir, resistir y recuperarse del impacto de una amenaza natural. Implica una combinación de factores que determinan el grado hasta el cual la vida y la subsistencia de alguien queda en riesgo por un evento distinto e identificable de la naturaleza o de la sociedad (pág. 14).


Algunos autores han enmarcado un claro contraste entre los conceptos de vulnerabilidad y capacidad, entendiendo a ésta última como la habilidad para proteger nuestra comunidad, hogar y familia y para restablecer los medios de vida (Anderson y Woodrow 1989; en Blake, 1996). Es decir, la capacidad son los recursos de los individuos, las familias, los pueblos y las instituciones para enfrentar una amenaza o resistir al impacto de la misma; y estas capacidades se desarrollan en varios ámbitos: en lo físico-material, en la organización de la sociedad y en el ámbito de las actitudes y las motivaciones.

Sin duda, la vulnerabilidad social se ha convertido en un concepto de gran relevancia en los procesos de desastre, dado que en una sociedad hay diferentes grados de afectación de una comunidad a otra y, además, dentro de éstas existen grupos sociales que resultan afectados de manera diferencial debido a que cada uno de ellos está posicionado en una ubicación social en

términos de clase, disponibilidad y acceso a recursos materiales y humanos que tienen cada una de las familias. Además, el género y la edad, son factores que determinan el grado de vulnerabilidad social de un grupo expuesto a una situación de riesgo a desastre.

Las actividades de la vida diaria de los hombres y las mujeres de La Becerrera, Colima, comprenden un conjunto de puntos en el espacio y tiempo donde convergen las amenazas físicas, las relaciones sociales y la elección individual. En esta convergencia surgen patrones de vulnerabilidad y diversas características económicas y personales de la gente donde influye la vulnerabilidad al desastre. En la mayoría de las ocasiones los factores de sexo, edad, incapacidad física, religión y etnicidad son características predominantes y determinantes en la diversidad de vulnerabilidades. Además de estos factores, la pobreza y las condiciones socioeconómicas determinan el grado de vulnerabilidad social de las familias que están expuestas a un escenario de riesgo volcánico; de tal manera que la vulnerabilidad de los hombres y las mujeres de La Becerrera, Colima está enmarcada en las grandes carencias de los recursos de subsistencia que tienen las familias de estos lugares, aunque el principal aliado para enfrentar una emergencia volcánica ser{a el capital social, las redes familiares y vecinales para lograr la sobrevivencia cotidiana.


Representación social

En este apartado abordaremos los elementos conceptuales de las representaciones sociales que tienen que ver con la forma de cómo los sujetos sociales aprehendemos los acontecimientos de la vida diaria, así como también lo que sucede en nuestro medio ambiente, las informaciones que circulan y las personas que hacen parte del entorno próximo o lejano. Son conocimientos que se constituyen a partir de nuestras experiencias, pero también de las informaciones, conocimientos y modelos de pensamiento que recibimos y transmitimos a través de la tradición, la educación y la comunicación social (Jodelet, 2000).

En este documento se considera que el riesgo volcánico es un objeto de representación social debido a la diversidad de opiniones, conocimientos, creencias, saberes y significados que los pobladores de la zona de estudio, autoridades gubernamentales y científicos confieren a lo que para ellos significa y/o representa el riesgo volcánico y la reubicación.

A partir del análisis realizado, podemos afirmar que la representación social del riesgo

volcánico se construye y reconstruye permanentemente a partir de la experiencia del vivir cotidiano, de las creencias culturales y simbólicas que se captan y se mezclan entre sí, además de la interacción con actores sociales externos a su localidad; permitiéndoles así tener un conocimiento propio de su entorno y espacio vivido.

La historia de la teoría de las representaciones sociales parte de las aportaciones conceptuales de John Friedrich Herbat (1825) y del sociólogo francés Emile Durkheim (1893). Herbart lo hizo desde los aspectos psicosociales y contribuyó a dar un sentido a las relaciones individuo-sociedad. Durkheim por su parte, al referirse a las representaciones colectivas como aspectos culturales, proponía la posibilidad de indagar cómo esas representaciones colectivas pasaban a formar parte de una construcción subjetiva que posiciona al individuo ante un objeto y ante sí mismo.

Por primera vez se utiliza el término de representación social por Moscovici (1961), quien explica la forma en que una nueva teoría científica, política o técnica, al darse a conocer dentro de una cultura determinada, va transformando la manera en que la gente se ve a sí misma y en general al mundo en que vive.

La finalidad de Serge Moscovici (1979) era redefinir en términos psicosociales el concepto de representación colectiva acuñado por Durkheim. Para este autor, las representaciones colectivas son formas de conocimiento o ideación construidas socialmente y que no pueden explicarse como epifenómenos de la vida individual o recurriendo a una psicología individual. Según Moscovici, el concepto representación social difiere del de representación colectiva, en donde el primero no es solo producto mental, sino que son construcciones simbólicas; no tienen un carácter estático ni determinan inexorablemente las representaciones individuales. Para Moscovici (1979) las representaciones colectivas son mecanismos explícitos que se refieren a una clase general de ideas y creencias, mientras que las representaciones sociales son fenómenos que necesitan ser descritos y explicados.

Desde la psicología social y según los planteamientos de Moscovici (1979) y Jodelet (2000) la representación social se genera a partir de dos fases o procesos: la “objetivación” y el “anclaje”. La primera consiste en transformar entidades abstractas en algo concreto y material, los productos del pensamiento en realidades físicas, los conceptos en imágenes. La objetivación lleva a hacer real un esquema conceptual, a duplicar una imagen con una contrapartida material.

El resultado, en primer lugar, tiene una instancia cognoscitiva: la provisión de índices y de significantes que una persona recibe, emite y toma en el ciclo de las infracomunicaciones que puede ser superabundante. Para reducir la separación entre la masa de las palabras que circulan y los objetos que las acompañan, como no se podría hablar de “nada”, los “signos lingüísticos” se enganchan a “estructuras materiales”; es decir, se trata de acoplar la palabra a la cosa (Moscovici, 1979: 75).

La objetivación puede ser definida como una operación formadora de imagen y estructurante de la representación. En este proceso, la parte social se traduce en el agenciamiento de los conocimientos relativos al objeto de una representación, articulados con una característica del pensamiento social, de hacer concreto lo abstracto, de materializar la palabra. Así mismo, la objetivación, lleva consigo dos operaciones esenciales: 1) naturalización: ofrece a la representación social el carácter de evidencia válida; se convierte en una "teoría profana" autónoma que sirve para categorizar a las personas y a sus comportamientos; y 2) clasificación: ordena las partes del mundo circundante y por sus hendiduras introduce un orden que se adapta al orden preexistente, atenuando de este modo el choque de toda concepción nueva.

La segunda fase es el anclaje y supone un proceso de categorización a través del cual clasificamos y damos un nombre a las cosas y a las personas. El anclaje designa la inserción de una ciencia en la jerarquía de los valores y entre las operaciones realizadas por la sociedad. En otros términos, “a través del proceso de anclaje, la sociedad cambia el objeto social por un instrumento del cual puede disponer, y este objeto se coloca en una escala de preferencia en las relaciones sociales existentes” (Moscovici, 1979:121).

De manera sintética, Moscovici aclara ambos procesos argumentando que “la objetivación traslada la ciencia al dominio del ser y que el anclaje la delimita en el del hacer” (Moscovici, 1979:121); así como la objetivación presenta cómo los elementos de la ciencia se articulan en una realidad social, el anclaje hace visible la manera en que contribuyen a modelar las relaciones sociales y también cómo se expresan.

En la concepción de Moscovici se plantean cuatro elementos constitutivos de la representación social. La información que se relaciona con lo que “yo se”; la imagen que se vincula con lo que “veo”; las opiniones con lo que “creo”; y las actitudes con lo que “siento”. Por su parte, Jodelet (2000) afirma que las representaciones sociales son conocimientos que se

constituyen a partir de nuestras experiencias, pero también de las informaciones, conocimientos y modelos de pensamiento que recibimos y transmitimos a través de la tradición, la educación y la comunicación social. Vistas de esta forma, las representaciones sociales se relacionan directa y exclusivamente con el sentido común de las personas, debido a la propia realidad de los seres humanos.


Breve descripción de la zona de estudio

La Becerrera es una localidad que se extiende a lo largo de una calle principal que esta pavimentada, tiene por un costado el río La Lumbre y por el otro costado la barranca El Cordobán por donde bajan la mayoría de los flujos que genera el Volcán de Colima. Esta localidad limita con el estado de Jalisco y tiene una altitud de 1200 msnm. Del total de habitantes (283), 144 son mujeres y 139 hombres y de estos, 84 tienen de 0 a 14 años, 64 de 15 a 29 años, 93 tienen de 30 a 59 años y 42 tienen 60 o más años. La localidad tiene un total aproximado de 94 viviendas, de las cuales 76 están habitadas y 18 son viviendas abandonadas. Además de estas 76 viviendas habitadas, hay aproximadamente entre 15 y 18 casas donde las familias solo habitan sus viviendas los fines de semana, o en algunos casos solo lo hacen en periodos vacacionales.

La comunidad solo cuenta con condiciones precarias en cuanto a infraestructura vial, pues cuanta con una calle pavimentada llamada río de San Antonio y dos o tres empedradas, lo demás son terracerías o simplemente no hay calles, no hay un cierto orden con el acomodo de las casas. Constituye un paso obligado para ingresar al Estado de Jalisco, ingresando por el municipio de Zapotitlán de Vadillo, por la comunidad de San José del Carmen.

La mayoría de hombres adultos trabajan en el campo, ya sea en el rancho El Jabalí o en sus propias parcelas, lo más común que siembran en esta localidad son aguacates, naranja, limón, lima, durazno, guayaba, maíz, jitomate, calabacita, cebolla, café, granada china, macadamia, etc., y otro de los trabajos que le da sustento a los habitantes de la población son todos los empleados que trabajan en la Hacienda San Antonio, como se mencionaba anteriormente.

En cuanto a educación, la comunidad de La Becerrera cuenta con los tres grados escolares básicos en el turno matutino: Preescolar, Primaria y Tele-Secundaria. El Conafe Preescolar cuenta con 17 alumnos, un docente y solo un grupo; la Escuela Primaria “Primero de Diciembre” tiene un total de 40 alumnos, 3 docentes y dos grupos, y en la Escuela Tele-Secundaria “Luis

Donaldo Colosio Murrieta” hay un total de 33 alumnos, 8 docentes y 3 grupos.


Metodología

El método que se utilizó en esta investigación fue el método cualitativo, pues es más pertinente para la sociología; ya que nos permite analizar discursos completos, diferentes opiniones y ver más allá de simples estadísticas todo el contexto, a la vez que da resultados descriptivos.

Una de las principales técnicas metodológicas utilizadas en este trabajo fue la etnografía, la cual nos proporcionó elementos útiles para la obtención de datos y nos ayudó a describir las experiencias de los habitantes, además de la aplicación de una encuesta, con el instrumento el cuestionario.

Para logar un acercamiento a las formas de expresión de vulnerabilidad social, así como las diversas formas de representar socialmente el riesgo volcánico, se utilizó la técnica de la encuesta, con el instrumento el cuestionario estructurado, con preguntas cerradas y abiertas, utilizando el tipo de muestra aleatoria y al mismo tiempo dirigida, no representativa, y de los cuales solo se aplicaron 42 cuestionarios.


Resultados y Discusión

Dentro de las diferentes categorías que fueron establecidas en el instrumento del cuestionario, se recopilaron diferentes variables que representan a cada una de ellas, pues fueron diseñadas para complementar información socio-económica que va implícita dentro del Modelo de Acceso a Recursos.


Datos Generales

La primera categoría puede conocerse como un primer encuentro, donde se pudieron valorar diferentes aspectos de la persona encuestada como sexo, edad, lugar de origen, escolaridad y el tiempo residiendo en la comunidad de La Becerrera, se obtuvo que el 55% son mujeres y 45% por son hombres; la edad media obtenida del total de los encuestados fue de 48 años; el 90% de ellos son originarios del estado de Colima y el restante 10% de otros estados, siendo Jalisco el más frecuente.

El tema de la escolaridad entra directamente al perfil de acceso a recursos que posé cada

hogar, siendo el bachillerato o preparatoria el más bajo con un 7% del total de 42 hogares, seguido de la primaria con un 43% y la más recurrente es la secundaria con el 50% del total. El acceso a la educación es limitado, pues para cursar el bachillerato tendrían que trasladarse hasta el municipio de Comala.


Hogar

En esta categoría se preguntó las ocupaciones de todos los integrantes de la familia y la escolaridad más alta alcanzada. Para sacar el promedio, se tomó en cuenta el total de la población, que de acuerdo al sondeo aplicado por INEGI (2010), son 283 habitantes en la comunidad, de los cuales se identificó que en el 24% de los hogares, la actividad sin remuneración económica es la del hogar, es decir, las labores domésticas hechas unánimemente por mujeres.

La segunda ocupación representa el 23% como empleado o empleada de algún negocio, institución, empresa, etc. De ahí, dedicarse como campesinos o campesinas es representado por un 18% y ser estudiante está constituido por el 14%. El 21% restante está dividido entre jornaleros, jubilados, pensionados, comerciantes, albañiles, chalanes e incluso no refieren actividad. Lo anterior demuestra que la ocupación que desarrollan los habitantes es por temporadas. Las oportunidades de ingresos económicos de estos empleos representan una vulnerabilidad en potencia, pues existen factores físicos como terremotos, huracanes, caída de ceniza, etc., que podrían interferir en el ingreso monetario de las familias, afectando un acceso a recursos que, sin duda alguna, son necesarios en caso de una emergencia. Estos empleos motivan a los pobladores a buscar nuevas fuentes de ingreso y cuando la temporada de su trabajo termina, tienen una inestabilidad económica.


Servicios Comunicacionales

El servicio más utilizado como medio de recepción de información fue la televisión de señal abierta con un 74% a favor, contra un 26% de hogares con señal de paga. La comunicación con un radio de uso común fue del 55%, contra un 7% en la utilización de un radio de emergencias. El acceso a una computadora está limitado a un 12% de los hogares, seguido por el acceso a internet con un 5%, y con el 36% tienen al menos un celular por hogar. La comunicación en una

situación de emergencia toma toda prioridad para transmitir decisiones al comisario de la junta municipal. Sin embargo, es aquí donde entran las redes familiares, pues tomando en cuenta la extensión del poblado, la información que recibe cada hogar suele ser a través de sus familiares.


Servicios Públicos

La población de La Becerrera tiene un buen acceso a estos servicios. Lo único que representa una vulnerabilidad, es la falta de un drenaje, con el 83% de los hogares que cuentan solo con fosas, las cuales en un futuro se podrían convertir en un foco de infección. Si bien hasta ahora eso no ha sucedido, no significa que no exista esa probabilidad. El 98% de los hogares tiene servicio de luz eléctrica y el total de los encuestados cuenta con servicio de agua, de salud, acceso a la educación y gas.


Ubicación Geográfica

Esta categoría fue para identificar los riesgos que percibían los habitantes en dos áreas estratégicas, una era los riesgos que identificaban para la comunidad en general y la otra para los riesgos que identificaban para su hogar en específico. En el primer caso, el riesgo latente que lo habitantes perciben fue el volcán de Colima, seguido por los ríos, zonas de derrumbes, la barranca y zonas de inundación. Cuando se les preguntó por los riesgos que identificaban para sus hogares las respuestas fueron diferentes, pues el mayor temor fue dirigido hacia los ríos, seguido de las zonas de derrumbes, la barranca y por último el riesgo asociado al volcán de Colima.


Tipo de Construcción

En esta categoría se abordaron el tipo de suelo, muros y techo. En el primer caso el 90% de los hogares tiene suelo firme y el 10% restante pudieron cubrir con azulejos. Como mencionar que Wilches-Chaux (1989) en su clasificación de vulnerabilidad global, refiere que la vulnerabilidad técnica son los inadecuados métodos de construcción de edificios e infraestructura básica utilizada en áreas de riesgo (incapacidad de control y manejo de las tecnologías frente a los riegos), en el caso de La Becerrera, la construcción de los muros, fueron el 67% de los hogares los que utilizaron ladrillo y/o tabicón y construcciones en bloque es el 33%.


Medios de Subsistencia

Dentro de la comunidad el 83% son avecindados y el 17% son ejidatarios. El 50% de los encuestados tienen un trabajo, pero solo el 38% tiene salario fijo. De estos el 17% considera que sus empleos tienen algún grado de riesgo. El 31% tiene cultivos de traspatio, siendo sembrados frutas cómo guayaba, plátano, limón, papaya, mangos, hierbas de cocina, etc. El 52% posee animales de traspatio, y el 17% tiene parcela ejidal, siendo el maíz lo que más siembran y mientras que el 21% tiene ganado.


Respuesta Social

Se plantearon tres preguntas dentro de esta categoría, la primera de ellas fue que en caso de una emergencia ¿qué hacía? El 55% refiere que optaría por esperar indicaciones antes de realizar cualquier otra acción, el 33% dice que reunirse con su familia y el otro 12% se debatía entre salir a la calle, ir a la plaza y/o quedarse en sus casas. Se les cuestionó sobre la decisión de evacuar o no ante una emergencia, el 98% estuvo de acuerdo en hacerlo, mientras que el 2% no evacuaría. Y cuando se les preguntó cómo es que les afectan las evacuaciones, el 50% hizo referencia hacia el lugar donde los alojaban diciendo que no estaban cómodos o no tenían suficientes privacidad en el albergue; mientras que el 19% señala que el evacuar tenían como consecuencias el atrasarse en sus actividades diarias, perder días de trabajo (incluyendo la pérdida del capital económico de sus trabajos) y malgastar el tiempo, el 12% restante expresó temor dejar sus hogares sin vigilancia durante las evacuaciones.


Estrategia Social

En esta categoría se realizaron tres preguntas para conocer el proceso de preparación, el tiempo antes de la emergencia, cuando se da el aviso de que la emergencia es latente y cuando la emergencia ha pasado. Para el primer caso, el 64% refiere que prepara una mochila o maleta con objetos personales, dada la probabilidad de permanecer algunos días en un albergue. El 14%, señala que las personas de la comunidad esperan a recibir indicaciones, otros lo primero que hacen es buscar a sus familiares y estar con ellos, mientras que el 7% restante evacua inmediatamente.

En el segundo caso cuando la emergencia es latente, el 64% de los hogares coincidían en señalar con preparar una mochila de emergencias, especificando que colocaban ropa, medicamentos, documentos importantes y artículos de aseo personal. El 17% contestó que estaba al pendiente a las indicaciones de las autoridades, mientras que el 12% se centraba en el resguardo de los documentos importantes y el 7% no se preparaba de ninguna forma.

Por último, la tercera pregunta consistía en qué es lo primero que hacía para retomar su vida cotidiana, el 81% señaló que era limpiar la ceniza, el 14% dijo que era revisar físicamente sus casas y el 5% restante supervisaban a los animales que teían en sus traspatios.


Redes Familiares

Como se mencionaba anteriormente, se ha dado espacio a esta categoría para conocer que tanto apoyo externo tiene la población de la comunidad, y de acuerdo a los resultados el 24% de los hogares tienen familia en otra comunidad. El 43% refiere que su familia está en el estado de Colima, el 14% dice que su familia está dentro de la misma comunidad y el 19% asegura no tener familiares que los apoyen.

La siguiente pregunta fue si su familia les ha ayudado en una emergencia, el 36% de los encuestados dijo no haber recibido ayuda, mientras que el 64% si la recibieron. Por otro lado, se les cuestionó si su familia podría ayudarlos en caso que lo necesitaran y el 74% asegura que sí podrían hacerlo y el 26% opina que no lo haría.

Cuando se les preguntó de qué forma podrían ayudarles, el 17% no especificó los detalles, el 19% respondió con ropa y alimentos, el 14% de los encuestados preferían no pedirles nada, el 10% dijo recibir ayuda económica por parte de sus familiares y finalmente el 7% pedía ayuda con la evacuación y un lugar donde quedarse mientras no pudieran volver a sus hogares.


Ayuda Gubernamental

En esta categoría se cuestionó si recibían alertas de riesgos, y el 93% respondió que sí lo hacían, mientras que el 7% no las recibían. El 79% dijo recibir las alertas por parte de Protección Civil, mientras que el porcentaje restante dijo recibir las alertas por parte de la brigada comunitaria, de los medios de comunicación y por parte de los científicos. Y de acuerdo a esto, se les preguntó que a través de qué medios recibía las alertas, siendo que el 74% aseguró que las recibe de

manera personal y/o por perifoneo, el 10% dijo que, por la radio de emergencias, y la radio de uso común. El porcentaje restante se divide entre la televisión y reuniones que organiza la comunidad.

Los resultados referentes a las representaciones sociales, son que una parte de los pobladores más jóvenes, señalan que tienen miedo a los fenómenos hidrometeorológicos (tormentas eléctricas, crecidas de los ríos y el desborde de las lagunas); esto debido a que en los últimos dos años este tipo de fenómenos han impactado con gran importancia en el estado.

Sin embargo, por la ubicación geográfica de la localidad, uno de los peligros volcánicos de mayor exposición que los habitantes refieren, son los lahares; ellos señalan que en el pasado han tenido la experiencia con la amenaza en dos fechas importantes, uno ocurrido en el año 2001 y otro en el 2006; en ambos casos no se registraron pérdidas humanas, solo daños materiales que ascendieron a varios miles de pesos.

Por su parte, las personas más longevas de la localidad, no consideran como una amenaza la actividad volcánica, mientras que la población más joven ven al volcán como una de las principales amenazas a la que están expuestos cotidianamente, dado que un evento reciente que han experimentado fue en junio del 2016, donde los pobladores tuvieron que ser evacuados por la intensidad de caída de ceniza en la comunidad. Algunos otros habitantes, en sus discursos no se registra el “miedo” como tal, ellos refieren solo tener “respecto y preocupación” por la amenaza, pero desarrollan sus actividades cotidianamente.


Conclusiones

Con base en los resultados obtenidos podemos concluir que la mayoría de los habitantes de La Becerrera tienen alguna red familiar tanto dentro como fuera de la comunidad, que les permite y garantiza contar con ella en una situación de emergencia. A su vez, dentro de la comunidad se maneja una buena relación vecinal, todos refieren que se llevan bien con sus vecinos y algunos incluso ayudan durante las emergencias.

Se encontró que la mayoría de las mujeres se dedican al hogar, mientras que la mayoría de los hombres depende del trabajo del campo, lo que significa que, en un mal año para el ganado o el cultivo, lo resentirá toda la población; y que, en caso de evacuar, ellos no pueden acudir normalmente a trabajar. Los otros trabajos bastante frecuentes es ser empleados fuera de la

comunidad, lo que significa que, en caso de quedar incomunicados por alguna situación, es una pérdida económica para esas familias.

Las representaciones sociales que se construyeron en La Becerrera en torno al riesgo volcánico es el resultado de procesos de significación interactivos que los habitantes de la comunidad desarrollan al interactuar entre ellos mismos y con la intervención de otros actores sociales. Es decir, en este proceso de significación se compartieron valores, tradiciones, sueños, modos de vida, normas, una lengua y una historia que unificó a individuos y que, a partir de una pertenencia cultural, construyeron formas de significado y de explicación desde los acontecimientos más cotidianos, hasta los más extraordinarios.

De acuerdo con los testimonios de los pobladores, podemos decir que las representaciones sociales nacen de las imágenes mentales que los habitantes construyen a partir de la información que reciben de la realidad común al conjunto sociocultural de pertenencia. Además, las representaciones sociales representan las formas organizativas del espacio simbólico en que la persona se desenvuelve. La realidad aparece a través de las representaciones sociales y de los discursos que forman el tejido social, mediante los cuales los actores, relacionados en un determinado espacio social, configuran el sentido subjetivo de las esferas de su vida y se atribuyen una significación a sí mismos y a sus relaciones con los otros.


Bibliografía

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Consultas de datos

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