La formación e investigación en Ciencias Sociales en el IISUABJO. Retos ante la problemática social en Oaxaca y la Universidad


Training and research in Social Sciences in the IISUABJO. Challenges to the social problems in Oaxaca and the University


Verónica González García1, Laura Irene Gaytán Bohórquez2 y

Elsa Olivia Urbieta Santos3


Resumen: El Instituto de Investigaciones Sociológicas es una de las Unidades Académicas que forman parte de la Universidad Autónoma "Benito Juárez" de Oaxaca, cuyo objetivo principal es la generación y difusión del conocimiento social, el cual es uno de los estados del país con mayores conflictos sociales. La UABJO es representación de esta problemática estatal, que incide directamente en la formación de los y las estudiantes. Por ello, este trabajo se pretende brindar un breve panorama sobre la situación que guarda la formación en ciencias sociales desde el punto de vista cotidiano de la vida institucional de estudiantes y profesores.


Abstract: The Institute of Sociological Research is one of the Academic Units that form part of the "Benito Juárez" Autonomous University of Oaxaca, whose main objective is the generation and dissemination of social knowledge, which is one of the states in the country with the largest social conflicts.The UABJO is a representation of this state problem, which directly affects the formation of students. Therefore, this work is intended to provide a brief overview of the situation of social science training from the everyday point of view of the institutional life of students and teachers.


Palabras clave: educación; imaginarios sociales; etnografía; cotidianeidad; Oaxaca


Introducción

La Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO) es una de las Instituciones de Educación Superior con mayor peso dentro de la entidad oaxaqueña. Formadora de profesionales


1 Maestra en Sociología, Asistente técnico académico en el IISUABJO, educación y jóvenes, lceveronicagonzalez_oax@live.com.mx.

2 Maestra en Ciencias y Desarrollo Regional, Coordinadora Académica de Licenciaturas del IISUABJO, Universidad, Desarrollo regional, Calidad y evaluación de políticas educativas.

3 Licenciada en Informática, Asistente técnico académico del área de Desarrollo Regional del IISUABJO, Formación tecnológica, Uso de TIC´s en el Desarrollo.

en diversas áreas de las Ciencias Sociales, la UABJO tiene un papel relevante en la construcción del conocimiento social a partir de sus estudiantes, egresados y profesores en estas áreas.

El Instituto de Investigaciones Sociológicas (IISUABJO) es una de las Unidades Académicas que forman parte de la UABJO y cuyo objetivo principal es la generación y difusión del conocimiento social, a partir de las investigaciones que realiza la planta de Profesores de Tiempo Completo (PTC), así como de la formación de profesionales de las Ciencias Sociales en las áreas de Desarrollo Regional, Estudios Políticos, Sociología Rural y la Antropología Social, que son las cuatro licenciaturas que se ofertan en dicho Instituto.

Las actividades académicas y de investigación que se desarrollan en el IISUABJO están sustentadas por la base de los PTC, once personas que se encargan de sus cuatro actividades sustantivas –investigación, gestión, docencia y tutorías– para cuatro programas de Licenciatura y dos de Maestría.

Desde la Coordinación Académica de Docencia de Licenciaturas se hace el monitoreo de las actividades que competen a las cuatro Licenciaturas, y desde la visión administrativa se generan ciertos indicadores sobre el avance académico de los estudiantes, pero también de las diversas aristas que se conjugan en el logro de los objetivos académicos que se buscan lograr cada ciclo escolar, y que deben ser coordinados entre estudiantes, profesores, administrativos, la propia Universidad y el contexto social en el que nos desenvolvemos.

En este sentido, Oaxaca es uno de los estados del país con mayores conflictos sociales: bloqueos, manifestaciones, paros laborales, inseguridad; aunados a los problemas políticos y económicos que hacen cada vez más insostenible una vida de calidad. No hablemos de la educación, envuelta en una serie de problemáticas que la encierran en una vorágine que inicia en un nivel macro y aterriza a nivel micro, en los estudiantes.

Es por ello que este trabajo pretende presentar cómo se vive en el IISUABJO el proceso educativo dentro del complejo panorama de la Universidad y del Estado en general, a partir de las percepciones de estudiantes y profesores, tratando de plasmar los retos que implica para el Instituto la formación de investigadores en Ciencias Sociales y el propio proceso de investigación por parte de los PTC.

La importancia de la Educación Superior

La educación se ha convertido en uno de los tópicos con mayor resonancia política y social desde la década de los sesenta, retomado su potencia en los noventa, con la inmersión del concepto de capital humano para el desarrollo de los países (Rojas, 2014). Con esto, el concepto de educación adquirió un poder simbólico que incidió directamente en las expectativas de jóvenes que, por primera vez, gracias a la masificación de la educación permitía el ingreso a las Instituciones de Educación Superior.

El discurso, devenido de una lectura marxista, se promulgó como ideología y consideró que la educación sería promotora de la movilidad social al generar oportunidades laborales especializadas y acordes a las necesidades de la sociedad en la que se desarrollara, sobre todo para el caso de la educación superior. Con ella, las brechas de la desigualdad y la pobreza poco a poco disminuirían, pues el tener personas calificadas para labores especializadas conllevaba la elevación de los salarios y, por ende, la mejora en la capacidad adquisitiva y la calidad de vida general.

El papel de las universidades dentro de los contextos sociales, encontró relevancia, sobre todo, de los países en vías de desarrollo, ya que la oportunidad de progreso económico hallaba mayor claridad desde esta perspectiva. Diversidad de organismos direccionaron sus acciones al fomento de la educación profesional y a la consecución de elementos tales como las evaluaciones y acreditaciones que avalaran la calidad educativa, convirtiéndose de esta forma en uno de los discursos instituidos mayormente aceptados.

Por ello, estudiar a la universidad como espacio imaginario, así como la diversidad que compone este universo, constituye una tarea que comprende la concreción de una de las creaciones sociales con resonancia histórica, tal como afirma Murcia:


La universidad como institución social no es más que la organización de un conjunto de acuerdos legitimados por la sociedad en cuyos linderos se juega la posibilidad de hacer comprensibles y válidas las acciones e interacciones de las personas. Es el producto de la conciliación de significaciones imaginarias sociales en simbólicos que definen las formas de ser corrientes en la institución (Murcia, 2009: 244).

Desde esta perspectiva se hace visible cómo el papel de la educación –sobre todo de la Educación Superior– ha sido instituida y legitimada a través de la interacción de los símbolos y significados otorgados por la colectividad. Se conforman así imaginarios que definen lo que es y debe ser la educación y, a su vez, todo aquello que ella concierne: el modelo pedagógico, el papel de los profesionales y el papel de las propias instituciones educativas, por ejemplo.

Así, en los diversos discursos actuales, la educación figura como uno de los elementos con mayor relevancia social, pues se erige como panacea para la mejora social. No obstante, las experiencias a nivel global demuestran que brindar educación no es la única vía para el logro de una mejor calidad de vida. Ante ello, la constante invasión sobre la homogeinización de los modelos y estándares de vida que se difunden a través de los diversos medios de comunicación – siendo las redes sociales las predominantes de nuestra época– que consideran posicionan a la educación como una meta para el desarrollo, ya no digamos social, sino particular.

Con ello, el papel de la educación comienza a ingresar en un periodo de prueba. Los cuestionamientos dados desde los estudiantes, egresados y profesores comienzan a poner en tela de juicio los motivos de la educación. Aún con ello la educación, como forma instituida en el imaginario social, no ha perdido toda su fuerza legítima puesto que constantemente se “renueva” y se erige como el continuum del discurso histórico moderno –y posmoderno–; de esta manera, su estudio, desde lo instituyente se hace importante para conocer su validez actual desde los imaginarios sociales.

La Educación Superior en Oaxaca, desde el establecimiento oficial, plantea tres grandes áreas en las cuales debieran enfocarse las instituciones en este nivel educativo: formación de investigadores, de difusores de la cultura y de la creación artística. Estas tres áreas pueden comenzar a generar diversas dudas y reflexiones, por ejemplo: cuáles son las instituciones, planes y programas que contribuyen al logro de este planteamiento; cómo se plantea este logro; y cómo estas áreas pueden contribuir adecuadamente al desarrollo económico, social, político y cultural de la entidad.

En la actualidad, las Instituciones de Educación Superior no solamente están planteadas para atender dichas necesidades en un contexto local, sino que se proponen como instituciones para atender el conocimiento en un ámbito global. Ante esta perspectiva, la diversidad de planes y programas educativos universitarios tienen una tendencia hacia la innovación científica y el

emprendimiento, aunados a la oferta educativa tradicional.

Bajo este esquema normativo, pudiera suponerse que la Educación Superior en la entidad de Oaxaca está distribuida principalmente en las áreas mencionadas como preferentes para el desarrollo de la entidad, es decir, en carreras universitarias enfocadas a lo social y humanístico. El desarrollo histórico en la creación de escuelas, planes y programas –públicos y privados– en el nivel superior, demuestra que el marco global económico en el cual nos desenvolvemos ha influido directamente en la estructura y dirección de la oferta educativa de este tipo. Esto ha implicado que durante la última década la ampliación de la oferta educativa del nivel superior en Oaxaca se direccionara en áreas tendientes a las ingenierías, el desarrollo tecnológico y una ampliación de las áreas disciplinares de la economía y la administración (Coordinación General de Educación Media Superior, Superior, Ciencia y Tecnología, 2011).

Aún ante un panorama limitado —y delimitado—, la Educación Superior sigue teniendo un impacto en el discurso sobre su importancia en la mejora de la calidad de vida de los sujetos en particular y de la sociedad en general (Calderón y otros, 2008). Por ello, los factores que confluyen en las decisiones en torno a la importancia de la Educación Superior para el futuro de los y las jóvenes, de acuerdo con Montero (2000), parten de cierta cosmovisión, a partir de un proceso de socialización que les permite interiorizar valores, creencias y actitudes que apuntan hacia la elección de una carrera profesional. Se aúna a este elemento de elección personal, la oportunidad brindada por los planteamientos de la propia Educación Superior desde el contexto hasta lo directamente institucional.

La oferta educativa busca responder a ciertas necesidades sociales, económicas, políticas y culturales del contexto en el que se halla inserta. Por ello la existencia de diversidad de instituciones públicas y privadas —con un abanico disciplinar en torno a las ciencias sociales, naturales, humanísticas, formación tecnológica y de servicios—, que se acercan al cumplimiento de estas necesidades, y el papel de la evaluación y acreditación institucional cuyos beneficios “representan contar con la satisfacción de los diferentes grupos de interés (alumnos, padres de familia, profesores, empleados, otras instituciones, etc.)” (Ruiz, 2000: 80).

Bajo este esquema se hace importante, entonces, voltear la mirada hacia los sujetos, hacia los y las jóvenes que han tomado la decisión y la oportunidad —limitada, como hemos mencionado— de insertarse en el nivel superior. Dado que son ellos los beneficiarios directos de

cada programa educativo que se oferta, buscar un equilibrio entre sus deseos y expectativas pedagógicas y sobre su futuro laboral, con lo propiamente académico propuesto y gestionado desde los expertos, es una de las directrices que se han tratado de impulsar sin que se convierta aún, al menos no en todas las IES, en un imperativo para la satisfacción de los involucrados en el proceso de la Educación Superior.


Las ciencias sociales en el contexto actual de la educación superior en Oaxaca y el papel del IISUABJO

Los estudios de nivel superior en el contexto mexicano se hayan distribuidos en ocho campos generales, o amplios, cuyas directrices están demarcadas por en la “Clasificación mexicana de carreras”, y se presentan en la siguiente tabla:


Tabla 1. Clasificación mexicana de carreras


Clave

Campos amplios

1

Educación

2

Artes y humanidades

3

Ciencias sociales, administración y derecho

4

Ciencias naturales, exactas y de la computación

5

Ingeniería, manufactura y construcción

6

Agronomía y veterinaria

7

Salud

8

Servicios

Fuente: ANUIES, 2010


La incorporación de varias disciplinas, de acuerdo a la Clasificación Mexicana de Carreras (2012), está sustentada en la existencia de otras tres categorías bajo las cuales se estructura cada carrera de educación superior –campo específico, campo unitario y campo

detallado-.

En contraste, de acuerdo con la Coordinación General de Educación Media Superior, Superior, Ciencia y Tecnología del Estado de Oaxaca (CGEMSYSCYT, 2011), la clasificación de la matrícula escolar en Educación Superior se halla en seis áreas del conocimiento –de las ocho generadas por la ANUIES–: Ciencias Agropecuarias, Ciencias de la Salud, Ciencias Naturales y Exactas, Educación y Humanidades, Ingeniería y Tecnología, y Ciencias Sociales y Administrativas.

Interesa en esta indagación concentrarnos en el campo amplio de las Ciencias Sociales, Administración y Derecho –en la clasificación de la ANUIES– y el área de las Ciencias Sociales y Administrativas – según la clasificación de la CGEMSYSCYT–, dado que dentro de las instituciones antes mencionadas, son estos campos formativos los que en el contexto oaxaqueño conglomeran el mayor número de disciplinas (16), por ello, se convierten en focos de atención al concentrar, por esta característica, el mayor número de matrícula universitaria –17,245 para las Ciencias Sociales y 21,548 para las Ciencias Administrativas– (CGEMSYSCYT, 2015).

El principal objetivo del campo amplio de las Ciencias Sociales, Administración y Derecho es “el estudio del origen y el desarrollo de la sociedad, de las instituciones y de las relaciones e ideas que configuran la vida social” (ANUIES, 2010: 27). Este campo se haya estructurado, a su vez, de cuatro campos específicos: Ciencias sociales y estudios del comportamiento, Ciencias de la Información, Negocios y administración, y Derecho. Asimismo se conforma por cinco campos detallados y un campo de contenidos multidisciplinarios y de carácter general, a saber: psicología, sociología y antropología, ciencias políticas, economía, trabajo y asistencia social y ciencias sociales y estudios del comportamiento, así como programas multidisciplinarios o generales.

En la oferta educativa en Oaxaca, de acuerdo con los datos de la ANUIES (2015), tres son las instituciones que concentran el mayor número de matrícula escolar para el ciclo 2014-2015: la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO) con 15,977 estudiantes; el Instituto Tecnológico de Oaxaca (ITO) con 6,246; y el Instituto Tecnológico del Istmo (ITISTMO) con 3,310. Con base en los datos del “Anuario estadístico de población escolar en la educación superior, técnico superior y licenciaturas ciclo escolar 2014-2015” (ANUIES, 2015), dentro de los campos de las Ciencias Sociales, Administración y Derecho, existen 64 Dependencias de

Educación Superior que albergan estas disciplinas.

Los datos mencionados con anterioridad permiten inferir dos cuestiones de suma relevancia para el tema general de la Educación Superior en Oaxaca: a) la importancia de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca en la cobertura de este tipo de educación; y b) la “inminente atracción” de las áreas en Ciencias Sociales y Administrativas en la elección de los jóvenes que desean continuar con su formación en el nivel superior.

El Instituto de Investigaciones Sociológicas oferta actualmente cuatro programas de licenciatura, a saber: Licenciatura en Antropología Social, Licenciatura en Ciencias Sociales y Desarrollo Regional, Licenciatura en Ciencias Sociales y Estudios Políticos, y Licenciatura en Ciencias Sociales y Sociología Rural.

Las cinco licenciaturas se ubican en el subcampo de la sociología y la antropología; no obstante, no son disciplinas cuyas directrices teóricas y metodológicas lleven una misma línea. Es fácil identificar cómo pueden separarse dichas licenciaturas en cada campo específico, sin embargo, las licenciaturas denominadas “en Ciencias Sociales” conllevan una carga denominativa más amplia que aquellas en antropología. En términos numéricos, las licenciaturas en Ciencias Sociales albergan más estudiantes (38) que las licenciaturas en Antropología (25). Estas dos razones–matrícula y denominación– se aúnan a otra de carácter más profundo para establecer la relevancia de delimitar la investigación en éstas áreas: conforman una oferta única – en el sentido en que se estructuran como una alternativa, en la década reciente, a la creciente tendencia hacia las disciplinas de carácter más económico o tecnológico–, que se puede considerar como una apertura a una posibilidad en el rompimiento de un paradigma establecido en torno a la formación universitaria en el estado de Oaxaca, lo cual se expondrá en el apartado siguiente.

Las posibilidades de cursar la educación superior en Oaxaca son limitadas, pocas son las instituciones que albergan a la mayoría de la matrícula escolar en el estado de Oaxaca; ya sea por la zona geográfica, el costo educativo, el tipo de carreras que se ofertan, etc., es en la UABJO donde se concentra el mayor número de estudiantes de toda la entidad. Cada una de las carreras en la UABJO posee su propia matrícula; Contaduría, Administración, Derecho y Medicina son las que reciben al mayor número de estudiantes. Estas cuatro carreras son históricamente “tradicionales” dentro del contexto oaxaqueño, por ello la UABJO se aventuró en la creación de

licenciaturas para diversificar la oferta y permitir el ingreso de un mayor número de estudiantes (Reyes, Alvarado y Ruiz, 2014).

En este sentido, las Ciencias Sociales tienen un papel relevante desde una perspectiva institucional en la entidad oaxaqueña ya que, en la normatividad educativa estatal tres son los campos primordiales de atención: difusión de la cultura, formación artística e investigación. La oferta educativa de la Educación Superior en Oaxaca ha optado por la creación de diversos programas con miras tecnológicas –cubriendo el área de la investigación– y administrativas o económicas. Con esto, se han descuidado los principios de la educación superior de acuerdo a su propia normatividad.

Sin embargo, estos preceptos fueron adoptados por la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca, a través de diversos programas de “reciente” creación, entre las que figuran las licenciaturas en Ciencias Sociales –en tres áreas específicas, a saber, Desarrollo Regional, Estudios Políticos y Sociología Rural– que oferta su Instituto de Investigaciones Sociológicas, y cuyo enfoque tiende a la formación de investigadores en el contexto local y regional, tal como está plasmado en la misión del Instituto de Investigaciones Sociológicas (IISUABJO, 2015):

El IISUABJO es un Centro de Investigación Científica en el área de las Ciencias Sociales, cuya misión es generar conocimiento pertinente sobre la realidad histórica, social política, económica y cultural del estado de Oaxaca, así como formar profesionales de las ciencias sociales de alta calidad, dispuestos a ofrecer sus conocimientos, habilidades y competencias en la construcción de alternativas para el desarrollo integral de la sociedad de Oaxaca.


Acercamiento a los retos formativos en las Ciencias Sociales en el IISUABJO en el contexto social de Oaxaca

Bajo el esbozo anterior, se hace necesario empezar a preguntarse por las formas teórico- metodológicas que pueden permitir, desde una postura sociológica, abonar un conocimiento para el área de la Educación Superior y el futuro de los y las jóvenes en este nivel. Una de estas formas, que integra elementos sobre motivaciones y expectativas sobre el futuro es la perspectiva de los imaginarios sociales.

Tal como se ha descrito a lo largo de este documento, la perspectiva de los imaginarios sociales es una propuesta teórica y metodológica que busca encontrar las relaciones entre las

estructuras y los sujetos-actores, considerando a éstos como potenciales creadores de estas estructuras que, a la vez, rigen la vida social a través de normatividades tácitas, simbólicas y explícitas. Esto se hace de manifiesto en las interacciones cotidianas que se efectúan al interior de las universidades, al interior de cada centro universitario, donde se condensan las acciones y discursos que nutren el ser y hacer de la universidad en general, de los centros universitarios, de los planes y programas, y de los profesionales en formación y egresados.


Si las instituciones son una creación siempre anclada a las significaciones imaginarias sociales desde las cuales se generan unos acuerdos funcionales sobre las formas de ser/hacer y decir/representar, es evidente que estos acuerdos son sancionados socialmente para definir lo bueno y lo malo en la escuela, lo bonito y lo feo, lo legal y lo ilegal, lo válido y lo inválido, lo permitido y lo restringido […] Estos acuerdos son en realidad, esquemas de inteligibilidad social, en tanto permiten comprender las acciones e interacciones; pero además, son esquemas de plausibilidad social, pues sólo en ellos son válidas estas acciones e interacciones (Murcia, 2012: 65-66).


Es por ello que esta investigación acerca de la formación en Ciencias Sociales dentro del estado de Oaxaca puede abrir las posibilidades de análisis desde la perspectiva de los sujetos, en cómo se concibe a la Educación Superior en términos de los ideales que plantean a futuro estudiantes y académicos que conviven día a día dentro de contextos varios: instituto/ universidad/estado. Que convergen en una serie de problemáticas que afectan el presente formativo y profesional de cada uno de los actores inmersos en él, puesto que inciden directamente en su concepción de lo son las Ciencias Sociales y la educación en general.

Desde esta postura, vale decir que se crea un imaginario social complejo, dado que se aunan aspectos devenidos desde un contexto macrosocial que impacta en lo microscial, para regresar desde lo micro a lo macro, en proceso dialógico continuo. Ejemplificando este aspecto, podemos hablar de las problemáticas sociales que aquejan el estado de Oaxaca, donde uno de los mayores "inconvenientes" son los movimientos sociales.

No es extraño que la Ciudad de Oaxaca, e incluso el estado, tenga un bloqueo cada tercer día, por decir lo menos, una marcha, mitin o "plantón", con el fin de que sean resueltos distintas

problemáticas sociales de diversas índoles. Esto mismo sucede dentro de la Universidad. Trabajadores, académicos y estudiantes realizan "paros" continuos que afectan la vida académica universitaria, pues se suspenden las clases, no hay sedes alternas, en muchos de los casos, y las herramientas tecnológicas resultan insuficientes para "reponer" los temas perdidos.

Tanto profesores como estudiantes quedan varados ante las diversas problemáticas. Sin embargo, vale decir que muchos estudiantes y profesores son activistas de muchas causas por las cuáles se suscitan movimientos sociales. Así, puede vérseles en participación activa en ellos en horarios no académicos, aún con ello, la teoría impera sobre la práctica y la adultez frente a la juventud. Esto se convierte en un fenómeno social dentro del IISUABJO que requiere la revisión desde alguna postura metodológica que implique a los sujetos.

Por ello, esta primera aproximación, se asocia a lo que Giddens (2006) propone con respecto a los agentes, puesto que las acciones realizadas están entrelazadas a una actividad reflexiva, donde los elementos de razones y motivos de estas acciones distinguen:


“El registro reflexivo y la racionalización de la acción, de su motivación. Si razones denotan los fundamentos de la acción, motivos denotan los deseos que la mueven (…) motivación denota más un potencial de acción que el modo en que el agente lleva la acción inveteradamente” (Giddens, 2006: 43-44).


Son precisamente estas acciones “razonadas” y los motivos de ellas que conducen a los agentes a llevar a cabo, a hacer, a obrar, situación que implica poder, no solamente la intención de hacer cosas, sino de poder y control sobre sí mismo y sobre otros.

Esta relación entre obrar y poder es un constitutivo en la conformación de la vida social, no sólo dentro de un lapso específico del espacio-tiempo, sino como potencia que ha dado forma a esta vida social de forma diacrónica. No obstante, como potencia de este obrar, está la transformación, “acción implica lógicamente poder en el sentido de aptitud transformadora (…) el poder es lógicamente anterior a la subjetividad, a la constitución del registro reflexivo de la conducta” (Giddens, 2006: 52), esta esencia transformadora, es un elemento de creación, que se manifiesta a través de las capacidades humanas históricas que han dado forma a la organización de su vida colectiva. Como afirma, asimismo, Murcia Peña:


Toda institución social es validada y reconocida por quienes ella está instituyendo, mediante los dispositivos simbólicos que construye y desde los cuales se constituye; a tal punto que los dispositivos simbólicos deben ser, a la vez, la forma de orientación y expresión de un magma de significaciones sociales que no sólo orientan a las personas sino que se dejan influir por los simbólicos construidos por ellas (Murcia, 2009: 243).


Este magma de significaciones sólo es posible concretarlo, para su observación, en la experiencia cotidiana de los sujetos-actores, pues es a partir de la cotidianidad donde se representan los dispositivos simbólicos bajo los cuales se rigen los discursos que dan vida, legitimando o invalidando aquello que se vive. Por supuesto que estos discursos cotidianos pueden ser contradictorios e, incluso, pueden cambiar de un momento a otro.

De acuerdo con Luis Pintos (2004), para estudiar los imaginarios sociales propone el método de relevancia/ opacidad, donde las percepciones de los sujetos-actores y la del investigador se conjugan en su propio conocimiento sobre la institucionalización de un hecho específico. Así, las discursividades permiten conocer la relevancia que se da a ciertos aspectos, pero también permite encontrar aquello que queda oculto. A partir de este método, podemos encontrar cómo, desde el discurso oficial, la oferta educativa, sobre todo en educación superior, ha sido permeada por los organismos internacionales, por las políticas nacionales y por las “necesidades estatales”. No obstante, los discursos de los jóvenes universitarios –en formación o egresados– se hallan al margen de las propuestas educativas. Por ello, a partir de este mismo método, y tomando en cuenta los discursos de los jóvenes con formación en Ciencias Sociales de la UABJO, conoceremos los imaginarios respecto a su futuro profesional, intentando reconocer cómo se configuró este imaginario y la influencia de lo institucional en este caso. La complejidad que implica el desarrollo educativo en la entidad oaxaqueña no es exclusiva dentro de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca, sin embargo, la propia Universidad es reproductora de muchas de las problemáticas que se generan en el contexto general, sobre todo de índole político que afectan el proceso educativo en la misma, generando bajas expectativas en la sociedad y en los mismos estudiantes y profesores, fomentando un ambiente de desconfianza general.

Reflexiones sobre las Ciencias Sociales y su papel en Oaxaca

La relevancia de las ciencias sociales como posibles mediadoras entre las propuestas de jóvenes con la propia sociedad, hacen que se convierta en una categoría de análisis como un fundamento de la acción de los y las jóvenes, puesto que la idealización de un futuro es lo que, en última instancia, permite posicionarnos en el presente para su cumplimiento.

Juventud puede ser un símbolo de rebeldía, este concepto se puede asociar a dos lados de la misma moneda: a) rebeldía sin sentido, con miras a la destrucción; b) rebeldía con causa, aquella que aspira a romper con lo establecido buscando un algo mejor o diferente. Indudablemente los jóvenes –y aún los adultos y los niños– se hallan en ambos mandos, es un elemento que atribuye a su individualidad, a su subjetividad. Sin embargo, es precisamente la subjetividad donde es posible encontrar las semillas de una utopía, es en la subjetividad que se encuentra la posibilidad de cambio y resistencia.


Es a partir de ese individuo, a partir de la subjetividad, que debemos enriquecer nuestros horizontes, pues sólo así será posible invertir la ecuación de la subordinación de hoy. Se trata de recuperar una forma de comportamiento congruente con una forma de pensar que permita desde los espacios diarios reaccionar frente al contexto. No busquemos la gran batalla que no decide el curso final, sino reaccionemos cada día (Zemelman, 1997: 109).


Nuevamente el papel de la educación se hace relevante para lograr la reacción ante la “educación de la subordinación”. La educación, no solamente como un proceso de escolarización áulica, sino la educación en un sentido más extenso, educación para la vida, educación para la convivencia, educación para la acción, educación para la resistencia. Esta educación puede iniciarse en las calles, como un proceso esporádico y espontáneo, como una acción no planeada. Por ejemplo, tirar la basura que está fuera del recipiente, sonreírle al otro, llevar agua en un bote reciclable, etc., acciones que permitan la imitación al aludir a un sentimiento subjetivo de bienestar. Tales ejemplos pueden no parecer adecuados, pero son ejercicios reales que se gestan en la cotidianeidad y que han tenido impactos reales.

Estas pequeñas acciones, estas micro resistencias, son ya elementos tangibles de la separación del modelo de gestión del sistema-mundo imperante, un mundo donde la apatía, el alejamiento del “otro” y, con el respeto de los lectores, “el valemadrismo” ante la vida, de los otros y la propia. Pequeñas acciones van dando paso a algo más grande. Primero la modificación de la percepción subjetiva de uno mismo después, intencionalmente o no, a la modificación subjetiva de los otros, en una especie de proceso en cadena donde no necesariamente se cambia la esencia subjetiva individual, sino más bien se contribuye a la convivencia social en sus diferencias: “Un proyecto de liberación hoy tiene que ser un proyecto de una sociedad en la cual todos quepan y de la cual nadie sea excluido” (Hinkelammert, 1997: 115). [Cursivas en el original].

Esta es la utopía, “un mundo donde quepan muchos mundos”, según la filosofía zapatista mexicana. Se puede decir, por supuesto, que en este mundo siempre han cabido y han estado muchos mundos, y es así. No obstante, estos mundos han sido los “otros”, los oprimidos, los dominados, los excluidos, los marginados. La gran utopía es entonces un mundo donde sea válido cada mundo existente. Sólo así podemos entonces tener una identidad más sólida, decir con voz a cuello soy niño/a, soy hombre, soy mujer, soy bisexual, homosexual, lesbiana, joven, anciano, trabajador, campesino, indígena, negro/a… con la convicción de que esta condición no será entonces sujeta a la minusvaloración de lo que somos en nuestro contexto y en el mundo.


La superación de la razón cínico-gestora (administrativa mundial) del capitalismo (como sistema económico), del liberalismo (como sistema político), del eurocentrismo (como ideología), del machismo (en la erótica), del predominio de la raza blanca (en el racismo), de la destrucción de la naturaleza (en la ecología), etc., supone la liberación de diversos tipos de víctimas oprimidas y/o excluidas. [Cursivas en el original] (Dussel, 2002: 64).


Superar los “centrismos” bajo los cuales se ha construido y estructurado nuestro ser es lo que puede conllevar a la liberación, es lo que Dussel (2002) alude como una ética de la liberación, asociada, indiscutiblemente, a las acciones subjetivas encaminadas a valorizar aquello que ha sido negado. En este mismo sentido, Boaventura (2010), nos hace un llamado, a partir de las ciencias sociales, y de la sociología en particular, a tomar en cuenta aquello que se ha

mantenido negado y se constituyan en temas emergentes para darles voz a todos aquellos conocimientos y temáticas que han permanecido en la oscuridad, excluidas y/o marginadas.


Así como se nos ha planteado romper con los parámetros del eurocentrismo –y no por un afán romántico de rescatar culturas milenarias, sino para recatar la posibilidad de construir nuestro propio destino social–, tenemos que trabajar otro concepto de tecnología, otro concepto de crecimiento, lo que nos lleva a un planteamiento diferente sobre lo que es productividad que no se corresponda con la racionalidad global (Zemelman, 1997: 107).


Este planteamiento de Zemelman, cierra la exposición que se ha trabajado a lo largo de esta investigación. Es solamente a partir de la superación de los “centrismos” que puede darse paso entonces a la creación, a la búsqueda de alternativas que se correspondan al modo de vida adecuado al contexto. “Des-pensar para poder pensar” reza un artículo de Boaventura, donde se vuelve a hacer inminente la necesidad de un proceso inverso a lo que estamos acostumbrados. Es a partir de este proceso que la creación, que la imaginación puede presentar el abanico de posibilidades ante lo que fue, ante lo que pudo haber sido y ante, y más importante, lo que puede ser.

La identidad latinoamericana no es una, ni es unidireccional, sin embargo, esta identidad se haya arraigada a un proceso emocional subjetivo, éste se convierte en motor para la búsqueda, para la imaginación y para la acción. Los académicos latinoamericanos, investigadores y jóvenes estudiantes –en todas las áreas y disciplinas–, han esbozado ya diversos ejemplos de acción y pensamiento latinoamericano, cuya relevancia está más allá del horizonte de la academia, es también una respuesta a la devastación bajo la cual hemos vivido por la gestión del sistema- mundo, es una oportunidad para resarcir los daños que, como humanidad hemos causado a la naturaleza y a la convivencia social. Nuestra identidad latina puede configurarse como identidad humana, en un sentido más armónico, siempre y cuando el trabajo subjetivo se una tal como una colmena de abejas o un hormiguero, la naturaleza tiene muchos ejemplos de apoyo.


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