¿Cuánto está constando intentar el “sueño americano”? Costos de viaje y pago a guía para el cruce irregular a Estados Unidos de personas migrantes mexicanas


What is the Price for Attempting to Reach the “American Dream”? The Costs of Travel and Hiring a Smuggler to Cross to the United States for Undocumented Mexican Immigrants


Jesús Peña1 y Amaru Ríos Martínez2


Resumen: Con la Encuesta sobre Migración en la Frontera Norte para el flujo de repatriados y datos de un estudio propio realizado en Ciudad Juárez para 2016, se presentan los costos que representa para las personas migrantes mexicanas intentar ingresar a Estados Unidos de manera irregular. Se toman en cuenta los costos del viaje desde su lugar de origen así como el dinero pagado al guía para el cruce irregular a Estados Unidos. Los datos indican que el costo de intentar el cruce irregular a Estados Unidos continúa en aumento alcanzado cifras por arriba de los ochenta mil pesos.


Abstract: Using data from the Migration Survey for the Northern Border and a study conducted in Ciudad Juárez in 2016, we present the amount of money that Mexican immigrants spend trying to cross to the United States undocumented. We take into consideration the traveling expenses from their point of departure to the border and the amount paid to the smuggler to cross to the United States undocumented. Our findings indicate that these expenses are continuing to increase, reaching nowadays amounts above four thousand U.S. dollars. increase.


Palabras clave: Migración mexicana; cruce irregular; costos, Ciudad Juárez; Estados Unidos


Introducción

A principios de la década de los noventa, el gobierno estadounidense encabezado por Bill Clinton promovió una serie de operaciones con la intención de aumentar recursos materiales y humanos para la fortificación de puntos estratégicos de la frontera sur de Estados Unidos. La Operación Bloqueo de 1993 en la región de El Paso, Texas, la Operación Guardián en 1994 instaurada para la


1 Investigador del Departamento de Estudios de Población de El Colegio de la Frontera Norte, líneas de investigación: migración y mercados laborales, jesuspena@colef.mx

2 Estudiante de Centro de investigación y desarrollo de educación bilingüe, sussanamtz@gmail.com

frontera de San Isidro/San Diego. la Operación Salvaguarda en el área de Tucson, Arizona en 1995, así como muchas otras por venir, formaban parte de esta estrategia enfocada en la disuasión de migración indocumentada hacia Estados Unidos. Una estrategia que, por décadas, se ha justificado en una narrativa de que existe una “crisis migratoria” en Estados Unidos causada principalmente por la migración irregular de población que allá se le etiqueta como hispana. Se trata de una narrativa que ignora la realidad y no tiene fundamento en un análisis científico sobre causas y efectos. Es una narrativa que apela al pánico moral y al miedo como instrumento de control; una narrativa manufacturada y sostenida por un grupo de burócratas, políticos y líderes de opinión, cuyos intereses personales son servidos capitalizando en la movilización de recursos que implica defender al pueblo estadounidense de dicha crisis migratoria (Massey, 2015). Con la administración Trump se ha intensificado esa narrativa, pero en una sociedad estadounidense, donde la palabra latino ya tiene peso político y económico, la amenaza se ha enfocado a los migrantes mexicanos. El “mexicano” es el concepto que Trump con gran éxito utilizó en su campaña como una suerte de radar político para capturar las palabras que atraen resentimiento y descontento, miedo e inseguridad cultural y racial (Tenorio, 2017).

Esta narrativa ficticia ha tenido consecuencias muy reales para la migración mexicana hacia Estados Unidos, así como para la población de origen mexicano que vive en ese país. La progresiva fortificación de la frontera sur de Estados Unidos ha generado cambios en los flujos migratorios tanto en volumen, ruta y exposición a riesgos ambientales y humanos. A esto se le suma la creciente presencia del crimen organizado en las rutas y puntos de cruce de migrantes en México, cuyas tácticas, propias de una economía de tráfico de personas, han ido reemplazando a aquellas de los coyotes y los polleros de décadas anteriores. La combinación de riesgos y costos con las vulnerabilidades de la población migrante irregular dan como resultado que alcanzar el llamado “sueño americano” sea más peligroso y costoso que nunca.

En este trabajo, nos enfocamos en los costos materiales en que incurren las y los migrantes mexicanos para llegar a Estados Unidos de manera irregular. Para esto, nos basamos en datos del 2016 procedentes de la Emif Norte para el flujo de personas repatriadas y en información recaba en un estudio realizado con la población repatriada por Ciudad Juárez, Chihuahua. Utilizamos datos sobre el costo total del desplazamiento desde el lugar de origen en México hasta el punto de cruce en la frontera norte de México y el dinero pagado o acordado a la persona o personas que lo guiaron

en el cruce irregular a territorio estadunidense. Los datos indican que el costo de intentar el cruce irregular a Estados Unidos continúa en aumento alcanzado cifras por arriba de los ochenta mil pesos.


La narrativa y económica detrás del sueño americano

La idea de emigrar a Estados Unidos en busca de lograr el “sueño americano” ha sido una característica de la migración mexicana a Estados Unidos. Vila (2007) ofrece una buena explicación acerca de la influencia que tienen las expectativas económicas en el proceso social de la migración mexicana a Estados Unidos. Como parte de un análisis de los contextos sociales de la región fronteriza de Ciudad Juárez-El Paso, Vila hace uso del concepto del “show del sueño americano” para referirse a un desplazamiento metafórico a través del cual ascender en la escala social ese equiparada a un traslado geográfico del sur al norte. Es decir, la pobreza no se entiende en términos de una lucha nacional o regional para lograr una mejor distribución de recursos, sino que existen países pobres y ricos, emigrar al norte, a un país rico, ya sea de forma definitiva o de manera frecuente, significa dejar a la pobreza atrás. (Vila 2007. La narrativa del show del sueño americano abarca desde la negación de que existe pobreza en Estados Unidos, hasta el reconocimiento de que la pobreza se debe a la presencia de inmigrantes (Vila 2007). Los inmigrantes continúan produciendo y reproduciendo el show del sueño americano al regresar a México. Mientras trabajan en un ambiente discriminatorio y estresante, sin documentos, luego de experimentar la explotación, el racismo y la pobreza en Estados Unidos, intentan menospreciar a sus conciudadanos cuando regresan (Vila 2007). Buscan usar su movilidad geográfica como prueba de un nuevo estatus de clase media. El punto que hace Vila por medio de su show del sueño americano es crucial para entender las inversiones que hacen las personas para intentar alcanzarlo. Vila nos muestra el poder que puede llegar a tener un discurso hegemónico para producir un excedente de sentido que literalmente mueve poblaciones enteras. Los Estados Unidos han permanecido por mucho tiempo como un referente de movilidad social para muchos mexicanos, aun en contra de lo que muestran datos recientes. El show del sueño americano se convierte en un escape simbólico que denigrando el lugar de origen e idealizando el lugar de llegada, le permite al inmigrante soportar los sacrificios de la emigración y las condiciones de marginación y racismo que padecen al llegar. No obstante, solo la pobreza mexicana tiene sentido, del lado estadounidense,

no hay pobreza.

El imaginario social en México sobre la migración y el migrante ha variado a través de los años. La representación social del migrante mexicano ha fluctuado entre traidor que abandona su patria, trabajador internacional, padre de familia valiente, hasta héroe con poderes de lograr el desarrollo económico y la democratización del país. A principios del siglo XX, el inmigrante mexicano a Estados Unidos fue considerado como un apátrida, en un ambiente binacional en el que prevalecía un contexto hostil de racismo contra los inmigrantes en Estados Unidos y una tensión en las relaciones entre este país y América Latina (Alanís, 2003). Décadas más tarde, dentro del marco del Programa Bracero, el inmigrante mexicano se convierte en trabajador temporal. El discurso sobre los trabajadores variaba en los contextos sociales locales e influían en la manera en la construcción de los imaginarios sobre ellos. Su representación variaba en los contextos sociales mexicanos, En las ciudades donde se habían establecido los centros de reclutamiento laboral, se consideraba que la migración bracera afectaba el mercado de trabajo local, por lo que se les consideraba como “un trabajador que prefería vender su fuerza laboral en Estados Unidos en vez de construir patria en México” (Sánchez Rivera 2011). En algunos pueblos de origen, los braceros eran descritos y etiquetados como flojos debido a que preferían irse a Estados Unidos donde trabajan menos y ganaban más (Sánchez Rivera 2011). El discurso fue tomando un tono positivo a medida que las condiciones materiales de las familias de los braceros mejoraban visiblemente. En algunas comunidades, su retorno era un evento festivo y de celebración comunitaria. El imaginario local sobre el migrante agrícola internacional y el retornado era altamente valorado y considerado por los familiares como una buena opción para mejorar su situación económica.

Después de la finalización del Programa Bracero, el imaginario social sobre los inmigrantes mexicanos continúo transformándose. El inmigrante era visto como aventurero, emprendedor, alguien que se atrevía a ir en busca de mejores oportunidades para su familia. Era la figura del padre de familia que arriesgaba todo para irse a trabajar a Estados Unidos para ofrecerle una mejor vida a su familia. Algunos retornados experimentaban cierta movilidad social ascendente durante la década de los ochenta y noventa (Sánchez Rivera, 2011). Es en la década de los noventa también donde el discurso oficial comienza a hablar del uso productivo de remesas a través de programas gubernamentales, pero no del uso productivo de los capitales humanos de los migrantes retornados o de su reinserción al mercado laboral local y nacional. Los programas se enfocan en los migrantes

“activos” quienes envían remesas desde Estados Unidos (Sánchez Rivera, 2011). Para el año 2000, los migrantes pasaron a ser representados en el discurso político oficial como “héroes nacionales” debido a la importancia de las remesas en la economía nacional y su valor como una potencial fuente de apoyo político.

De este breve recorrido por los imaginarios sociales de la migración mexicana en el país expulsor, resulta revelador como los migrantes mexicanos son entendidos más través de los calificativos que los no migrantes les han adjudicado que por su realidad y la manera en que ellos mismos la interpretan. La discusión sobre la migración mexicana se ha desarrollado dentro de un marco de culpas: por un lado, están los que decidieron abandonar el país como una opción de desarrollo personal y por el otro está el gobierno que no supo generar las condiciones para su desarrollo. (Tigau 2012). El migrante mexicano pasó de ser el “traidor” que remesa a remesa, se convirtieron en los “héroes” de todo un país. El impacto que los migrantes tienen en cuestiones de desarrollo regional, no puede ser entendida en términos dicotómicos de héroe o villano. Estos calificativos están basados en las representaciones que surgen de la vinculación de los migrantes con temas de desarrollo económico tanto en sus lugares de origen y destino. A lo que podemos agregar sus lugares de tránsito, siendo en algunos casos la fuente principal de ingreso de poblaciones enteras.

Este trabajo se suma a los estudios cualitativos y cuantitativos que han abordado más a detalle los gastos durante el desplazamiento, así como las maneras en que se acuerdan los costos del cruce con los guías. Estudios de este estilo, han documentado como hasta los migrantes más vulnerables contribuyen a generar todo un sector económico compuesto de actividades formales, informales, legales e ilegales que crea empleos y mantienen a poblaciones enteras localizadas en la ruta y puntos de cruce en México (Martínez, 2012). Otros estudios muestran como en esta economía, no solamente participan los llamados “coyotes” sino que conjuga todo una gama de actores vinculados de forma directa o indirecta con algún tipo de crimen organizado. Dichos actores muestran una división social del trabajo y una especialización de actividades, que incluye el uso de menores de edad, para lograr cruzar a Estados Unidos el mayor número de migrantes (Hernández, 2016).

Consideraciones metodológicas

El análisis que se muestra en este trabajo se basa en dos bases de datos. La primera es la Encuesta sobre Migración en la Frontera Norte (Emif Norte). Esta encuesta se viene realizando de manera continua desde 1993 cubriendo volúmenes y características de diferentes desplazamientos migratorios que salen, llegan y transitan por la frontera norte de México. En este caso, nos enfocamos en el flujo de personas repatriadas que en la actualidad la Emif Norte capta en once puntos de repatriación del Instituto Nacional de Migración, incluyendo Ciudad Juárez en el estado de Chihuahua. Lo que utilizamos de la Emif Norte son representativos de una población de personas repatriadas que en la encuesta son categorizados como “residentes en México para referirse a desplazamientos migratorios realizados por personas mexicanas repatriadas de Estados Unidos mayores de 15 años de edad que declaran como su país de residencia México o que declaran vivir en Estados Unidos pero que permanecieron en ese país menos de un año antes de ser deportados. En 2016, la Emif Norte registro un total de 148, 542 residentes en México.

La segunda base de datos es de creación propia y está basada en encuestas realizadas por la Dirección de Derechos Humanos del Municipio de Juárez (DDHM). En esta oficina se ofrecen servicios de apoyo como transporte vía terrestre al destino de su elección en México, canalización a albergues y otras instituciones de apoyo a migrantes y kits de limpieza personal a personas que son repatriadas por Ciudad Juárez. Los datos que aquí se representa fueron obtenidos de un monto de 4,449 cuestionarios realizadas por el personal de esta dependencia. De estas encuestas, se calculó una muestra de 879 cuestionarios encuestas que se seleccionaron de manera aleatoria para luego ser procesados por nosotros utilizando un software estadístico. Con esto en mente, la base para la comparación de datos tiene sustento en que se trata de la misma población encuestada y que la Dirección de Derechos Humanos utilizó para 2016 preguntas tomadas de la Emif Norte. Se tomaron en cuenta a las personas encuestadas de quince años de edad en adelante, ya que la Emif Norte no recaba información de personas menores de quince años. Las preguntas que se utilizaron son:

1. Gasto total realizado desde su punto de partida en México hasta internarse en Estados Unidos.

2) Cantidad pagada o acordada a pagar al guía utilizado para asistir el cruce irregular hacia Estados Unidos.

Se advierte que las encuestas fueron aplicadas con metodologías muy diferentes. La Emif Norte funciona mediante jornadas que son asignadas de manera aleatoria, mientras que la DDHM encuesta a todas las personas repatriadas que solicitan el apoyo. Otra diferencia importante a considerar en la lectura de los datos, es que la Emif Norte registra desplazamientos migratorios, mientras que la base de datos de la DDHM registra personas. Por lo tanto, los datos aquí presentados se limitan a representar a la población atendida en la DDHM y a los desplazamientos migratorios registrados por la Emif Norte, ambos para 2016 (Ver cuadro 1).


Cuadro 1. Bases de datos utilizadas en el estudio


Base de datos

Población

Muestra

DDHM Municipio Juárez

4,445 personas atendidas

879 personas encuestadas

Emif Norte

148,542 desplazamientos

migratorios registrados

4,286 personas encuestadas

Fuente: Elaboración propia con base en Emif Norte y estudio propio


Así también, se debe mencionar un claro sesgo que tiene la población encuestada por la DDHM ya que se trata de personas que aceptaron recibir algún tipo de apoyo del gobierno municipal, algo que se debe tener en mente cuando se trata de dinero gastado en el viaje y cruce hacia Estados Unidos, ya que podría ser que las personas que más han agotado sus recursos económicos estarían más inclinadas a aceptar apoyo económico. No obstante, es justamente por esto que la combinación de bases de datos nos ofrece un panorama más completo de los costos del viaje a Estados Unidos. Por un lado, los datos de la Emif Norte nos ofrecen la tendencia general de la población repatriada en su totalidad, mientras que los datos obtenidos de la DDHM ofrecen un caso a mayor detalle de un punto de repatriación.


Tendencias del cruce irregular de personas migrantes mexicanas hacia Estados Unidos

La migración mexicana indocumentada hacia Estados unidos ha experimentado cambios notables en los últimos quince años. Entre esos cambios, uno de los más notables es la constante disminución que ha experimentado desde el 2007. En 2007, la Encuesta sobre Migración en la Frontera Norte (EMIF Norte) registró 683 mil eventos de personas que llegaron a alguna ciudad de

la frontera norte de México con intenciones de cruzar de manera irregular hacia Estados Unidos. Para 2015, el número de eventos registrados por esta encuesta fue solamente cuarenta y un mil. En menos de diez años, los cruces irregulares de migrantes mexicanos hacia Estados Unidos han disminuido notablemente (ver gráfica 1). Entre los causantes de esta disminución podemos mencionar el aumento en el costo y el riesgo del cruce clandestino; factores que a su vez son generados en parte por el aumento de la seguridad y vigilancia por parte de las autoridades gubernamentales estadounidenses y de grupos de vigilantes. Los registros del flujo de migrantes mexicanos deportados y repatriados sugieren que estas acciones, posiblemente, han logrado disuadir a una minoría de migrantes de intentar el cruce y han ralentizado el ritmo y fluidez de los cruces, pero el flujo básico de migración irregular mexicana se ha mantenido relativamente constante. La diferencia principal en la caída en de este flujo desde 2008 es la baja en las reincidencias de cruce; es decir, el mismo migrante no está siendo deportado e intentando regresar a Estados Unidos en un mismo año al ritmo que se registraba antes del año 2000 (Meneses, 2013).


Gráfica 1 Flujo de migrantes procedentes del sur que buscarían ingresar a Estados Unidos sin

Miles

documentos, 1999-2015.


800


700


600


500


400


300


200


100


-

2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015


Indocumentados

Fuente: Encuesta sobre Migración en la Frontera Norte, 2003-2015


Otra marcada tendencia en el cruce irregular a Estados Unidos es el aumento constante por los últimos quince años del pago a intermediarios o guías para el cruce (ver gráfica 2). Según datos

de la Emif Norte, desde 2009 el costo promedio ha ido aumentado un treinta por ciento anual. Es en este contexto de bajos históricos de intentos de cruce irregular y un aumento sostenido en el costo promedio del pago a intermediarios o guías para el cruce irregular a Estados Unidos en el que se enmarca este análisis para 2016 de los costos del desplazamiento migratorio irregular a Estados Unidos.


Gráfica 2. Costo promedio de la cantidad en dólares estadounidenses pagado al guía para el cruce clandestino a Estados Unidos, 2000-2014.


Cantidad


3632


2068

1795


1100

1463


2000

2002

2004

2006

2008

2010

2012

2014


1305

1333

1265

Fuente: Encuesta sobre Migración en la Frontera Norte, 2000-2014.


¿Cuánto cuesta el viaje hacia Estados Unidos?

Un primer monto que tomamos en cuenta en este análisis, es el dinero gastado en el trayecto desde su punto de partida hasta la llegada o el intento de cruce a Estados Unidos. Comenzando con datos de la Emif Norte, tenemos que los montos gastados se concentran entre nada y hasta quince mil pesos (78.1%). No obstante, un 13.4 por ciento gastó más de treinta mil pesos en su trayecto desde su lugar de origen en México hasta internarse en Estados Unidos (ver gráfica 3).

Porcentaje

Gráfica 3. Distribución porcentual de personas mexicanas repatriadas, Emif Norte, según dinero gastado en pesos mexicanos en el viaje desde su punto de partida hasta llegar a Estados Unidos, 2016


50

45

40

35

30

25

20

15

10

5

0

43.7%

34.4%

8.5%

8.7%

4.7%


hasta 50 mil

hasta 30 mil

Más de 15 mil Más de 30 mil Más de 50 mil

Más de 5 mil

hasta 15 mil

Nada a 5 mil

Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Emif Norte, 2016


Un factor que podría influir en el costo del viaje es la distancia recorrida entre los puntos de origen y destino. En 2016, los seis principales estados donde se encontraban viviendo al momento de emigrar hacia Estados Unidos fueron: Oaxaca (10.1%), Michoacán (9.3%), Guerrero (8.9%), Guanajuato (6.5%), Veracruz (6.2%) y Puebla (5.1%). Todos ellos localizados en el centro o sur de México. Entre los diez primeros, no figura ningún estado de la frontera norte (cuadro 2).


Cuadro 2. Distribución porcentual de los diez principales estados de origen, Emif Norte, 2016.


Estado

Porcentaje

Oaxaca

10.1%

Michoacán

9.3%

Guerrero

8.9%

Guanajuato

6.5%

Veracruz

6.2%

Puebla

5.1%

Sinaloa

5.1%

Estado de México

4.3%

Chiapas

4.2%


4.1%

Jalisco

Fuente: Elaboración propia con base en la Emif Norte, 2016.


Visualizando los datos de costo de viaje por género, se nota que los hombres (14.1%) concentran un mayor porcentaje que las mujeres (7.7%) en los costos mayores a 30 mil pesos (ver cuadro 3). Esto se debe a una mayor concentración de hombres (9.4%) en el rango de más de treinta mil a cincuenta mil pesos en comparación con las mujeres (3%), ya que para el resto de los rangos los porcentajes son similares.


Cuadro 3. Distribución porcentual de personas mexicanas repatriadas por sexo, Emif Norte, según dinero gastado en pesos mexicanos en el viaje desde su punto de partida hasta llegar a Estados Unidos,

2016


Rango de costo del viaje

Hombre

Mujer

Nada hasta 5 mil pesos

43.2%

47.8%

Más de 5 mil hasta 15 mil pesos

34.1%

36.4%

Más de 15 mil hasta 30 mil pesos

8.6%

8.2%

Más de 30 mil hasta 50 mil pesos

9.4%

3%

Más de 50 mil pesos

4.7%

4.7%

Fuente: Elaboración propia con base en la Emif Norte, 2016.


Pasando ahora a las personas encuestadas por la DDHM, como se muestra en la gráfica cuatro, un sesenta y cuatro por ciento gastó un máximo de cinco mil pesos en su viaje (ver gráfica 4). Con relación a la Emif Norte, se tiene una mayor concentración en el monto de nada hasta los quince mil pesos (84.7%) y menor en el costo de más de cincuenta mil pesos (3.4%).

Gráfica 4. Distribución porcentual de las personas repatriadas atendidas en la Dirección de Derechos Humanos del Municipio de Juárez, según dinero gastado desde su lugar de origen hasta internarse en Estados Unidos, 2016.

Más de 15 mil hasta 30 mil pesos,


Nada hasta 5 mil pesos, 64.0%

Más de 5 mil hasta 15 mil pesos,

20.7%

7.7%


Otros, 7.6%


Más de 50 mil pesos, 3.4%


Más de 30 mil hasta 50 mil pesos, 4.2%


Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Dirección de Derechos Humanos del Municipio de Juárez, 2016.


En este caso, Chihuahua (16.5%) es el principal estado de origen de las personas encuestadas por la DDHM, lo que explica en parte la menor inversión en el desplazamiento. En estos casos, se trata en gran medida de personas procedentes del estado de Chihuahua que intentaron el cruce irregular por algún punto de Nuevo México o Texas y fueron deportados por el punto más cercano que es Ciudad Juárez. No obstante, similar a la Emif Norte, los siguientes cinco incluyen estados del sur y centro de país como Oaxaca (8.8%), Guerrero (7.5%), Michoacán (7.4%), Estado de México (6.7%) y Puebla (6.7%) (cuadro 4).


Cuadro 4. Distribución porcentual de los diez principales estados de origen de las personas repatriadas atendidas en la Dirección de Derechos Humanos del Municipio de Juárez, 2016.

Estado

Porcentaje

Chihuahua

16.5%

Oaxaca

8.8%

Guerrero

7.5%

Michoacán

7.4%

Estado de México

6.7%


Puebla

6,7%

Sinaloa

5.5%

Zacatecas

4.9%

Sonora

4.4%

Veracruz

4.4%

Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Dirección de Derechos Humanos del Municipio de Juárez, 2016.


Distinguiendo por género, se nota una similitud en los montos invertidos en el viaje. Tanto hombres (84.2%) como mujeres (86.7 %) se concentran en mayor proporción en haber gastado hasta quince mil pesos. No obstante, en el caso de las mujeres, el porcentaje de gasto por arriba de cincuenta mil pesos es superior al de los hombres (ver cuadro 5).


Cuadro 5. Distribución porcentual de las personas repatriadas atendidas en la Dirección de Derechos Humanos del Municipio de Juárez por sexo, según dinero gastado desde su lugar de origen hasta

internarse en Estados Unidos, 2016.


Rango

Hombre

Mujer

Nada hasta 5 mil pesos

62.9%

70%

Más de 5 mil hasta 15 mil pesos

21.3%

16.7%

Más de 15 mil hasta 30 mil pesos

8.3%

3.3%

Más de 30 mil hasta 50 mil pesos

3.5%

2.2%

Más de 50 mil pesos

3.9%

6.7%

Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Dirección de Derechos Humanos del

Municipio de Juárez, 2016


¿Cuánto cuesta contratar a un guía para el cruce irregular a Estados Unidos?

Los datos de la Emif para 2016 sugieren que el costo promedio del 2014 de alrededor de 63 mil pesos se ha mantenido. En 2016, un 49.9 por ciento de los desplazamientos realizados por residentes en México contrataron guía para el cruce irregular a Estados Unidos, lo que representa 92,534 desplazamientos. De éstos, un cincuenta y dos por ciento pagó más de sesenta mil pesos (ver gráfica 5) a la persona o personas que lo cruzaron a Estados Unidos. Otro 24.2% pagó más de

30 mil hasta sesenta mil pesos. Estos porcentajes indican que un 76.2 por ciento gastó más de treinta mil pesos en contratar al guía para el cruce (ver gráfica 5).


Gráfica 5. Distribución porcentual de las personas repatriadas contrataron guía para cruce irregular hacia Estados Unidos, Emif Norte, según dinero en pesos mexicanos que pagó a guía para cruce irregular hacia Estados Unidos, 2016

Nada a 5 mil 4.8%

Más de 5 mil hasta 15 mil

6.2%


Más de 60 mil 52.0%

Más de 15 mil hasta 30 mil

12.8%


Más de 30 mil hasta 60 mil

24.2%


Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Emif Norte, 2016


Por género, no se aprecian marcadas diferencias en los rangos de pago a guía para cruce irregular migratorio. Más de setenta y cinco por ciento, tanto en hombres como en mujeres, pagó más de treinta mil pesos (ver cuadro 6). Los porcentajes para el rango arriba de los cincuenta mil pesos son prácticamente idénticos abarcando un poco más de la mitad de los casos. No obstante, una comparación del costo por la mediana, revela que las mujeres pagaron alrededor de 16,267 pesos más que los hombres.


Cuadro 6. Distribución porcentual de las personas repatriadas que contrataron guía para cruce irregular hacia Estados Unidos por sexo, Emif Norte, según dinero en pesos mexicanos que pagó a guía para cruce irregular hacia Estados Unidos, 2016

Rango de pago a guía

Hombre

Mujer

Nada hasta 5 mil pesos

5%

3.8%

Más de 5 mil hasta 15 mil pesos

6%

7.4%

Más de 15 mil hasta 30 mil pesos

13.1%

10.3%


Más de 30 mil hasta 50 mil pesos

23.9%

27.1%

Más de 50 mil pesos

52.1%

51.5%

Cifra pagada (mediana)

79,878

96,145

Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Emif Norte, 2016


Con respecto a las personas repatriadas atendidas en la DDHM del Municipio de Juárez, se observa una distribución porcentual más dispersa que para la Emif Norte. La categoría que concentra el mayor porcentaje es la de más de cinco mil hasta quince mil pesos con veinticinco por ciento (ver gráfica 6). Mientras que en los datos de la Emif Norte, solamente un 4.8 por ciento declaró haber gastado nada hasta cinco mil pesos (gráfica 5), en este caso se trata de un veinte por ciento. Las personas atendidas por la DDHM que pagaron más de sesenta mil pesos registran treinta y cuatro puntos porcentuales menos que las encuestadas por la Emif Norte. Estos datos sugieren que las personas repatriadas atendidas en la DDHM en Ciudad Juárez gastaron menos dinero en este rubro que el promedio de las personas captadas por la Emif Norte.


Gráfica 6. Distribución porcentual de las personas repatriadas atendidas en la Dirección de Derechos Humanos del Municipio de Juárez que contrataron guía para cruce irregular hacia Estados Unidos, según dinero en pesos mexicanos que pagó a guía, 2016.

Más de 60 mil pesos 18%


Más de 30 mil hasta 60 mil pesos

16%


Más de 15 mil hasta 30 mil pesos

21%


Nada hasta 5 mil pesos

20%


Más de 5 mil hasta15 mil pesos 25%


Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Dirección de Derechos Humanos del

Municipio de Juárez, 2016

Por género, respecto al pago de guía, los datos sugieren que las mujeres contrataron guías en mayor número y pagaron mayor cantidad de dinero que los hombres. Entre las personas que sí contrataron guía, el rango con mayor porcentaje entre los hombres es de más de 5 mil hasta 15 mil pesos (16.7%), mientras que para las mujeres es el de más de cincuenta mil pesos (16.7%).


Cuadro 7. Distribución porcentual de las personas repatriadas atendidas en la Dirección de Derechos Humanos del Municipio de Juárez por sexo, según dinero pagado a guía para el cruce irregular a

Estados Unidos, 2016.


Rango

Hombre

Mujer

No contrató guía

36.6%

30.2%

Nada hasta 5 mil pesos

12.3%

15.6%

Más de 5 mil hasta 15 mil pesos

16.7%

12.5%

Más de 15 mil hasta 30 mil pesos

13.6%

12.5%

Más de 30 mil hasta 50 mil pesos

10%

12.5%

Más de 50 mil pesos

10.9%

16.7%

Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Dirección de Derechos Humanos del

Municipio de Juárez, 2016


Conclusiones

Los costos de llegar a la frontera norte de México para intentar el cruce irregular a Estados Unidos continúan en aumento en relación a lo registrado por la Emif Norte por los últimos quince años. La inversión mínima promedio durante 2016, incluyendo gastos de viaje y pago a guía, es de cuarenta y cinco mil pesos mexicanos, mientras que la mediana es de ciento ocho mil pesos. Los datos recabados para el caso de las personas repatriadas atendidas en la DDHM del Municipio de Juárez promedian una cifra menor de veinticinco mil pesos. La diferencia de promedios se debe en parte a la reducción en costos del viaje para las personas atendidas en la DDHM en Ciudad Juárez, al tratarse en buena medida de desplazamientos que se originan dentro del mismo estado de Chihuahua. Una menor distancia de desplazamiento y un mejor conocimiento de la ruta y condiciones del cruce también pueden implicar menores costos de pago a guía. Los datos de la Emif Norte muestran que las mujeres pagaron en promedio un poco más que los hombres en la contratación de guía para el cruce. Para la muestra tomada en Ciudad Juárez, los costos de pago de

guía mayores a cincuenta mil pesos fueron superiores para las mujeres, no se encontraron grandes diferencias en costos totales entre hombres y mujeres ni en estas personas y tampoco en los datos de la Emif Norte.

No obstante, sin importar género o lugar de origen, ya sean ochenta y dos mil, veinticinco mil o alguna cifra intermedia, la inversión que tiene que hacer una persona que quiere lograr su idea del “sueño americano” no es menor. Los datos aquí presentados muestran la realidad de las personas deportadas, las cuales, en muchos casos, son detenidas al momento del cruce y su tiempo de estancia en Estados trascurre dentro de un centro de detención. Ante esto, surge la duda de si las personas que logran cruzar de manera irregular y establecerse en Estados Unidos pagaron cantidades mayores.

Con la presentación los datos contenidos en este trabajo se buscan contribuir a saber qué ésta pasando en la actualidad en relación a los costos del trayecto migratorio a Estados Unidos de una población especifica de persona emigrantes. El aumento en los costos de los guías se relaciona en parte con los cambios que ha experimentado esta actividad en particular por la participación de actores no gubernamentales que imponen sus formas y condiciones, como es el caso del crimen organizado (Meneses, 2013). En años recientes, las redes de tráfico de migrantes han crecido en complejidad en relación a las redes simples unicelulares que hace más de una década predominaban. En la actualidad, muchas de estas redes han perdido su autonomía y rentabilidad al ser absorbidas voluntariamente o la fuerza por redes pluricelulares controladas por grupos criminales (Izcara, 2017). Otra parte de la explicación se encuentra en las medidas de persuasión que el gobierno de Estados Unidos ha ido implantado por décadas para detener la migración irregular proveniente de la frontera mexicana. La intensificación de estas medidas, a principio de la década de los noventa, ha hecho del cruce irregular una actividad más costosa y peligrosa para los migrantes.

Los datos que aquí se muestran indican que intentar el llamado sueño americano es una apuesta cada vez más costosa. Sin duda, estos factores han contribuido al descenso histórico en los intentos de cruce irregular de migrantes mexicanos a Estados Unidos. En este sentido, se podría decir que la narrativa de la crisis migratoria ha tenido éxito en moldear la política migratoria de disuasión de la migración documentada. No obstante, la desconexión de esta narrativa con la realidad y un análisis serio sobre causas y efectos ha resultado en consecuencias no deseadas o

efectos contradictorios entre los grupos que la apoyan. Como comenta Wendy Brown (2015), los muros contemporáneos en especial los que rodean democracias, oficialmente destinados a proteger sociedades libres, legales y seculares de entradas no autorizadas, a menudo acaban anulando o invirtiendo los contrastes que supuestamente deberían de resaltar recurriendo a la suspensión de leyes y soberanías generando sociedades defensivas, nacionalistas, conformistas y paranoides.

En el caso del muro de la frontera sur de Estados Unidos, uno de esos efectos contratantes ha sido la disminución de la migración circular de migrantes mexicanos, los cuales en muchos casos regresaban de manera voluntaria a México después de cumplir sus jornadas laborales en Estados Unidos. Ante la incertidumbre y temor de no poder regresar a Estados Unidos, estos migrantes se fueron estableciendo de manera permanente en Estados Unidos, generando un crecimiento de la población de origen mexicano en ese país.


Bibliografía

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